Salmos de Protección y Refugio Divino

Cuando sientas temor o incertidumbre, busca amparo en la presencia del Altísimo. Estos salmos son un escudo espiritual para tu vida y tu hogar.


Salmo 91
Amparo y Defensa

Salmo 91

El refugio seguro bajo la sombra del Omnipotente

1 El que habita al abrigo del Altísimo Morará bajo la sombra del Omnipotente. 2 Diré yo al Señor:...

Salmo 27
Amparo y Defensa

Salmo 27

El Señor es mi luz y mi salvación

1 El Señor es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré? El Señor es la fortaleza de my vida; ¿de qu...

Salmo 46
Amparo y Defensa

Salmo 46

Dios es nuestro amparo y fortaleza

1 Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. 2 Por tanto, n...

Salmo 34
Amparo y Defensa

Salmo 34

El ángel del Señor acampa alrededor de los que le temen

1 Bendeciré al Señor en todo tiempo; Su alabanza estará de continuo en mi boca. 2 En el Señor se ...

Salmo 121
Amparo y Defensa

Salmo 121

El Señor te guardará de todo mal

1 Levanto mis ojos a los montes: ¿de dónde me vendrá el auxilio? 2 El auxilio me viene del Señor,...

Salmo 18
Amparo y Defensa

Salmo 18

El Señor es mi roca, mi fortaleza y mi libertador

1 Te amo, oh Señor, fortaleza mía. 2 El Señor es mi roca, mi fortaleza y mi libertador; mi Dios, ...

Salmo 91
El refugio seguro bajo la sombra del Omnipotente
1 El que habita al abrigo del Altísimo Morará bajo la sombra del Omnipotente. 2 Diré yo al Señor: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en quien confiaré. 3 Él te librará del lazo del cazador, De la peste destructora. 4 Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro; Escudo y adarga es su verdad. 5 No temerás el terror nocturno, Ni saeta que vuele de día, 6 Ni pestilencia que ande en oscuridad, Ni mortandad en medio del día destruya. 7 Caerán a tu lado mil, Y diez mil a tu diestra; Mas a ti no llegará. 8 Ciertamente con tus ojos mirarás Y verás la recompensa de los impíos. 9 Por cuanto has puesto al Señor, que es mi esperanza, Al Altísimo por tu habitación, 10 No te sobrevendrá mal, Ni plaga tocará tu morada. 11 Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, Que te guarden en todos tus caminos. 12 En las manos te llevarán, Para que tu pie no tropiece en piedra. 13 Sobre el león y el áspid pisarás; Hollarás al cachorro del león y al dragón. 14 Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también le libraré; Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre. 15 Me invocará, y yo le responderé; Con él estaré yo en la angustia; Le libraré y le glorificaré. 16 De larga vida lo saciaré, Y le mostraré mi salvación.
Salmo 27
El Señor es mi luz y mi salvación
1 El Señor es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré? El Señor es la fortaleza de my vida; ¿de quién ahe de atemorizarme? 2 Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, Para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron. 3 Aunque un ejército acampe contra mí, No temerá mi corazón; Aunque contra mí se levante guerra, Yo estaré confiado. 4 Una cosa he demandado al Señor, esta buscaré; Que esté yo en la casa del Señor todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura del Señor, y para inquirir en su templo. 5 Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; Me ocultará en lo reservado de su morada; Sobre una roca me pondrá en alto. 6 Luego levantará mi cabeza sobre mis enemigos que me rodean, Y yo sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilo; Cantaré y entonaré alabanzas al Señor. 7 Oye, oh Señor, mi voz con que a ti clamo; Ten misericordia de mí, y respóndeme. 8 Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro. Tu rostro buscaré, oh Señor. 9 No escondas tu rostro de mí. No eches con ira a tu siervo; mi ayuda has sido. No me dejes ni me desampares, Dios de mi salvación. 10 Aunque mi padre y mi madre me dejaran, Con todo, el Señor me recogerá. 11 Enséñame, oh Señor, tu camino, Y guíame por senda de rectitud a causa de mis enemigos. 12 No me entregues a la voluntad de mis enemigos; Porque se han levantado contra mí testigos falsos, y los que respiran crueldad. 13 Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad del Señor En la tierra de los vivientes. 14 Aguarda al Señor; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; Sí, espera al Señor.
Salmo 46
Dios es nuestro amparo y fortaleza
1 Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. 2 Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, Y se traspasen los montes al corazón del mar; 3 Aunque bramen y se turben sus aguas, Y tiemblen los montes a causa de su braveza. 4 Del río sus corrientes alegran la ciudad de Dios, El santuario de las moradas del Altísimo. 5 Dios está en medio de ella; no será daña; Dios la ayudará al clarear la mañana. 6 Se embriagaron las naciones, titubearon los reinos; Dio él su voz, se derritió la tierra. 7 El Señor de los ejércitos está con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob. 8 Venid, ved las obras del Señor, Que ha puesto desolaciones en la tierra. 9 Que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra; Que quiebra el arco, corta la lanza, Y quema los carros en el fuego. 10 Estad quietos, and conoced que yo soy Dios; Seré exaltado entre las naciones; seré ensalzado en la tierra. 11 El Señor de los ejércitos está con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob.
Salmo 34
El ángel del Señor acampa alrededor de los que le temen
1 Bendeciré al Señor en todo tiempo; Su alabanza estará de continuo en mi boca. 2 En el Señor se gloriará mi alma; Lo oirán los mansos, y se alegrarán. 3 Engrandeced al Señor conmigo, Y exaltemos a una su nombre. 4 Busqué al Señor, y él me oyó, Y me libró de todos meus temores. 5 Los miraron a él, y fueron alumbrados; Y sus rostros no fueron avergonzados. 6 Este pobre clamó, y le oyó el Señor, Y lo libró de todas sus angustias. 7 El ángel del Señor acampa alrededor de los que le temen, Y los defiende. 8 Gustad, y ved que es bueno el Señor; Dichoso el hombre que confía en él. 9 Temed al Señor, vosotros sus santos, Pues nada falta a los que le temen. 10 Los leoncillos necesitan, y tienen hambre; Pero los que buscan al Señor no tendrán falta de ningún bien. 11 Venid, hijos, oídme; El temor del Señor os enseñaré. 12 ¿Quién es el hombre que desea vida, Que desea muchos días para ver el bien? 13 Guarda tu lengua del mal, Y tus labios de hablar engaño. 14 Apártate del mal, y haz el bien; Busca la paz, y síguela. 15 Los ojos del Señor están sobre los justos, Y atentos sus oídos al clamor de ellos. 16 La ira del Señor está contra los que hacen mal, Para cortar de la tierra la memoria de ellos. 17 Claman los justos, y el Señor oye, Y los libra de todas sus angustias. 18 Cercano está el Señor a los quebrantados de corazón; Y salva a los contritos de espíritu. 19 Muchas son las aflicciones del justo, Pero de todas ellas le librará el Señor. 20 Él guarda todos sus huesos; Ni uno de ellos es quebrantado. 21 Matará al malo la maldad, Y los que aborrecen al justo serán condenados. 22 El Señor redime el alma de sus siervos, Y no serán condenados todos los que en él confían.
Salmo 121
El Señor te guardará de todo mal
1 Levanto mis ojos a los montes: ¿de dónde me vendrá el auxilio? 2 El auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra. 3 No permitirá que resbale tu pie, tu guardián no duerme; 4 no duerme ni reposa el guardián de Israel. 5 El Señor es tu guarda, el Señor es tu sombra a tu mano derecha. 6 De día el sol no te hará daño, ni la luna de noche. 7 El Señor te guarda de todo mal, el Señor guarda tu alma; 8 el Señor guarda tus entradas y salidas, ahora y por siempre.
Salmo 18
El Señor es mi roca, mi fortaleza y mi libertador
1 Te amo, oh Señor, fortaleza mía. 2 El Señor es mi roca, mi fortaleza y mi libertador; mi Dios, mi fuerte refugio, en quien confiaré; mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio. 3 Invocaré al Señor, quien es digno de ser alabado, y seré salvo de mis enemigos. 4 Me rodearon ligaduras de muerte, y torrentes de perversidad me entorpecieron. 5 Ligaduras del Seol me cercaron, tendieron sobre mí lazos de muerte. 6 En mi angustia invoqué al Señor, y clamé a mi Dios; él oyó mi voz desde su templo, y mi clamor llegó delante de él, a sus oídos. 7 La tierra tembló y se estremeció; se movieron los cimientos de los montes, y se estremecieron, porque se enojó él. 8 Humo subió de su nariz, y de su boca fuego consumidor; carbones encendidos fueron por él devorados. 9 Inclinó los cielos, y descendió; y había oscuridad debajo de sus pies. 10 Cabalgó sobre un querubín, y voló; voló sobre las alas del viento. 11 Puso tinieblas por su escondidero, por cortina suya alrededor de él oscuridad de aguas, nubes de los cielos. 12 Por el resplandor de su presencia, sus nubes pasaron; granizo y carbones ardientes. 13 Tronó en los cielos el Señor, y el Altísimo dio su voz; granizo y carbones ardientes. 14 Envió sus saetas, y los dispersó; lanzó relámpagos, y los confundió. 15 Entonces aparecieron los abismos de las aguas, y se descubrieron los cimientos del mundo, a tu reprensión, oh Señor, por el soplo del aliento de tu nariz. 16 Envió desde lo alto; me tomó, me sacó de las muchas aguas. 17 Me libró de mi poderoso enemigo, y de los que me aborrecían, aunque eran más fuertes que yo. 18 Me asaltaron en el día de mi calamidad, pero el Señor fue mi apoyo. 19 Me sacó a lugar espacioso; me libró, porque se agradó de mí.