Salmos para Empezar el Día

Consagra cada mañana al Señor. Llena tu jornada de propósito, gozo y dirección celestial leyendo estos salmos al despertar.


Salmo 5
Mañana y Propósito

Salmo 5

De mañana oirás mi voz

1 Escucha, Señor, mis palabras, atiende al gemido. 2 Atiende a la voz de mi clamor, Rey mío y Dio...

Salmo 143
Mañana y Propósito

Salmo 143

Hazme oír por la mañana tu misericordia

1 Oh Señor, oye mi oración, escucha mis ruegos; Respóndeme en tu verdad, en tu justicia. 2 Y no e...

Salmo 90
Mañana y Propósito

Salmo 90

Sácianos de tu misericordia por la mañana

1 Señor, tú has sido nuestro refugio De generación en generación. 2 Antes que naciesen los montes...

Salmo 118
Mañana y Propósito

Salmo 118

Este es el día que hizo el Señor

1 Alabad al Señor, porque él es bueno, Porque para siempre es su misericordia. 2 Díga ahora Israe...

Salmo 5
De mañana oirás mi voz
1 Escucha, Señor, mis palabras, atiende al gemido. 2 Atiende a la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío, porque a ti oraré. 3 Oh Señor, de mañana oirás mi voz; De mañana me presentaré ante ti, y esperaré. 4 Porque tú no eres un Dios que se agrade de la maldad; El malo no habitará junto a ti. 5 No estarán los insensatos delante de tus ojos; Aborreces a todos los que hacen iniquidad. 6 Destruirás a los que hablan mentira; Al hombre sanguinario y engañador aborrecerá el Señor. 7 Mas yo, por la abundancia de tu misericordia entraré en tu casa; Adoraré hacia tu santo templo en tu temor. 8 Guíame, Señor, en tu justicia, a causa de mis enemigos; Endereza delante de mi camino. 9 Porque en la boca de ellos no hay sinceridad; Su entraña es maldad. 10 Castígalos, oh Dios; Caigan por sus mismos consejos; Por la multitud de sus transgresiones échalos fuera, Porque se rebelaron contra ti. 11 Pero alégrense todos los que en ti confían; Den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes; Y en ti se regocijen los que aman tu nombre. 12 Porque tú, Señor, bendecirás al justo; Lo rodearás de favor como con un escudo.
Salmo 143
Hazme oír por la mañana tu misericordia
1 Oh Señor, oye mi oración, escucha mis ruegos; Respóndeme en tu verdad, en tu justicia. 2 Y no entres en juicio con tu siervo, Porque no se justificará delante de ti ningún viviente. 3 Porque el enemigo ha perseguido mi alma; Ha postrado en tierra mi vida; Me ha hecho habitar en tinieblas como los ya muertos. 4 Y mi espíritu se angustió dentro de mí; Se estremeció mi corazón. 5 Me acordé de los días antiguos; Medité en todas tus obras; Reflexioné en las obras de tus manos. 6 Extendí mis manos a ti; Mi alma anhela a ti como la tierra sedienta. 7 Respóndeme pronto, oh Señor, porque desmaya mi espíritu; No escondas de ti tu rostro de mí, Viniendo a ser semejante a los que descienden al sepulcro. 8 Hazme oír por la mañana tu misericordia, Porque en ti he confiado; Hazme saber el camino por donde ande, Porque a ti he alzado mi alma. 9 Líbrame de mis enemigos, oh Señor; A ti me acojo. 10 Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; Tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud. 11 Por amor de tu nombre, oh Señor, vivificarás; Por tu justicia sacarás mi alma de angustia. 12 Y por tu misericordia disiparás a mis enemigos, Y destruirás a todos los adversarios de mi alma, Porque yo soy tu siervo.
Salmo 90
Sácianos de tu misericordia por la mañana
1 Señor, tú has sido nuestro refugio De generación en generación. 2 Antes que naciesen los montes Y formases la tierra y el mundo, Desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios. 3 Vuelves al hombre hasta el quebrantamiento, Y dices: Convertíos, hijos de los hombres. 4 Porque mil años delante de tus ojos Son como el día de ayer, que pasó, Y como una de las vigilias de la noche. 5 Los arrebatas como con corriente de aguas; son como sueño, Como la hierba que crece a la mañana. 6 En la mañana florece y crece; A la tarde es cortada, y se seca. 7 Porque con tu furor somos consumidos, Y con tu ira somos turbados. 8 Pusiste nuestras maldades delante de ti, Nuestros vicios a la luz de tu rostro. 9 Porque todos nuestros días declinan a causa de tu ira; Acabamos nuestros años como un pensamiento. 10 Los días de nuestra edad son setenta años; Y si en los más robustos son ochenta años, Con todo, su fortaleza es molestia y trabajo, Porque es cortado pronto, y volamos. 11 ¿Quién conoce el poder de tu ira, Y tu indignación según que debes ser temido? 12 Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, Que traigamos al corazón sabiduría. 13 Vuélvete, oh Señor; ¿hasta cuándo? Y discierne acerca de tus siervos. 14 Sácianos de mañana de tu misericordia, Y cantaremos y nos alegraremos todos nuestros días. 15 Alégranos conforme a los días que nos afligiste, Y los años en que vimos el mal. 16 Aparezca en tus siervos tu obra, Y tu gloria sobre sus hijos. 17 Sea la luz del Señor nuestro Dios sobre nosotros, Y la obra de nuestras manos confirma sobre nosotros; Sí, la obra de nuestras manos confirma.
Salmo 118
Este es el día que hizo el Señor
1 Alabad al Señor, porque él es bueno, Porque para siempre es su misericordia. 2 Díga ahora Israel, Que para siempre es su misericordia. 3 Diga ahora la casa de Aarón, Que para siempre es su misericordia. 4 Digan ahora los que temen al Señor, Que para siempre es su misericordia. 5 Desde la angustia invoqué al Señor, Y me respondió el Señor, poniéndome en lugar espacioso. 6 El Señor está conmigo; no temeré Qué me puede hacer el hombre. 7 El Señor está conmigo entre los que me ayudan; Por tanto, yo veré mi deseo en los que me aborrecen. 8 Mejor es confiar en el Señor Que confiar en el hombre. 9 Mejor es confiar en el Señor Que confiar en príncipes. 10 Todas las naciones me cercaron; Mas en el nombre del Señor yo las destruiré. 11 Me cercaron por todas partes; Mas en el nombre del Señor yo las destruiré. 12 Me cercaron como abejas; se encendieron como fuego de espinos; Mas en el nombre del Señor yo las destruiré. 13 Me empujaste con violencia para que cayese, Pero me ayudó el Señor. 14 Mi fortaleza y mi canción es el Señor, Y él ha sido mi salvación. 15 Voz de júbilo y de salvación hay en las tiendas de los justos; La diestra del Señor hace proezas. 16 La diestra del Señor es excelsa; La diestra del Señor hace proezas. 17 No moriré, sino que viviré, Y contaré las obras del Señor. 18 Me castigó severamente el Señor, Mas no me entregó a la muerte. 19 Abridme las puertas de la justicia; Entraré por ellas, alabaré al Señor. 20 Esta es puerta del Señor; Por ella entrarán los justos. 21 Te alabaré porque me has respondido, Y fuiste a mí por salvación. 22 La piedra que desecharon los edificadores Ha venido a ser cabeza del ángulo. 23 De parte del Señor es esto, Y es cosa maravillosa a nuestros ojos. 24 Este es el día que hizo el Señor; Nos gozaremos y alegraremos en él. 25 Oh Señor, sácianos ahora, te ruego; Oh Señor, prospéranos ahora, te ruego. 26 Bendito el que viene en el nombre del Señor; Desde la casa del Señor os bendecimos. 27 Dios es el Señor, que nos ha resplandecido; Atad víctimas con cuerdas a los cuernos del altar. 28 Mi Dios eres tú, y te alabaré; Dios mío, te ensalzaré. 29 Alabad al Señor, porque él es bueno; Porque para siempre es su misericordia.