Salmos de Fe y Esperanza

Aviva tu confianza en Dios y permite que su palabra renueve tus fuerzas en cada momento de prueba. Lee estos salmos llenos de luz y esperanza.


Salmo 27
Confianza y Luz

Salmo 27

El Señor es mi luz y mi salvación

1 El Señor es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré? El Señor es la fortaleza de mi vida; ¿de qu...

Salmo 42
Confianza y Luz

Salmo 42

Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas

1 Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía. 2...

Salmo 62
Confianza y Luz

Salmo 62

En Dios solamente está a guardada mi alma

1 En Dios solamente está callada mi alma; De él viene mi salvación. 2 Él solamente es mi roca y m...

Salmo 130
Confianza y Luz

Salmo 130

De lo profundo, oh Señor, a ti clamo

1 De lo profundo, oh Señor, a ti clamo. 2 ¡Señor, oye mi voz! Estén atentos tus oídos A la voz de...

Salmo 40
Confianza y Luz

Salmo 40

Paciencia esperé al Señor, y se inclinó a mí

1 Pacientemente esperé al Señor, Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. 2 Y me hizo sacar de un pozo...

Salmo 27
El Señor es mi luz y mi salvación
1 El Señor es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré? El Señor es la fortaleza de mi vida; ¿de quién tendré atemorizarme? 2 Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, Para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron. 3 Aunque un ejército acampe contra mí, No temerá mi corazón; Aunque contra mí se levante guerra, Yo estaré confiado. 4 Una cosa he demandado al Señor, esta buscaré; Que esté yo en la casa del Señor todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura del Señor, y para inquirir en su templo. 5 Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; Me ocultará en lo reservado de su morada; Sobre una roca me pondrá en alto. 6 Luego levantará mi cabeza sobre mis enemigos que me rodean, Y yo sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilo; Cantaré y entonaré alabanzas al Señor. 7 Oye, oh Señor, mi voz con que a ti clamo; Ten misericordia de mí, y respóndeme. 8 Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro. Tu rostro buscaré, oh Señor. 9 No escondas tu rostro de mí. No eches con ira a tu siervo; mi ayuda has sido. No me dejes ni me desampares, Dios de mi salvación. 10 Aunque mi padre y mi madre me dejaran, Con todo, el Señor me recogerá. 11 Enséñame, oh Señor, tu camino, Y guíame por senda de rectitud a causa de mis enemigos. 12 No me entregues a la voluntad de mis enemigos; Porque se han levantado contra mí testigos falsos, y los que respiran crueldad. 13 Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad del Señor En la tierra de los vivientes. 14 Aguarda al Señor; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; Sí, espera al Señor.
Salmo 42
Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas
1 Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía. 2 Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios? 3 Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, Mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios? 4 Me acuerdo de estas cosas, y derramo mi alma dentro de mí; De cómo yo fui con la multitud, anduve con ellos hasta la casa de Dios, Con voz de alegría y de alabanza, en el pueblo en fiesta. 5 ¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, ¡Salvación mía y Dios mío! 6 Dios mío, mi alma está abatida en mí; Me acordaré de ti por tanto de la tierra del Jordán, y de los hermonitas, Desde el monte de Mizar. 7 Un abismo llama a otro a la voz de tus cascadas; Todas tus olas y tus ondas han pasado sobre mí. 8 Pero de día mandará el Señor su misericordia, Y de noche su cántico estará conmigo, y mi oración al Dios de mi vida. 9 Diré a Dios: Roca mía, ¿por qué te has olvidado de mí? ¿Por qué andaré enlutado por la opresión del enemigo? 10 Como con espada en mis huesos, mis enemigos me afrentan, Diciéndome todos los días: ¿Dónde está tu Dios? 11 ¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío.
Salmo 62
En Dios solamente está a guardada mi alma
1 En Dios solamente está callada mi alma; De él viene mi salvación. 2 Él solamente es mi roca y mi salvación; Es mi refugio, no resbalaré mucho. 3 ¿Hasta cuándo maquetaréis contra un hombre? Seréis asesinados todos vosotros; Como pared desplomada, como cerca cercada seréis. 4 Solamente consultan para arrojarle de su grandeza; Aman la mentira; Con su boca bendicen, pero maldicen en su corazón. 5 Alma mía, en Dios solamente espera, Porque de él es mi esperanza. 6 Él solamente es mi roca y mi salvación; Es mi refugio, no resbalaré. 7 En Dios está mi salvación y mi gloria; Mi roca fuerte, y mi refugio, está en Dios. 8 Esperad en él en todo tiempo, oh pueblo; Derramad delante de él vuestro corazón; Dios es nuestro refugio. 9 Por cierto, vanidad son los hijos de los hombres, mentira los varones; Pesados en balanza, todos ellos juntos son más vanos que la vanidad. 10 No confiéis en la violencia, Ni en la rapiña os hagáis vanos; Si las riquezas se aumentan, no pongáis el corazón en ellas. 11 Una vez habló Dios; Dos veces he oído esto: Que de Dios es el poder, 12 Y tuya, oh Señor, es la misericordia; Porque tú pagas a cada uno conforme a su obra.
Salmo 130
De lo profundo, oh Señor, a ti clamo
1 De lo profundo, oh Señor, a ti clamo. 2 ¡Señor, oye mi voz! Estén atentos tus oídos A la voz de mi súplica. 3 Jota si iniquidades observares, JAH, ¿Quién, oh Señor, podrá mantenerse? 4 Pero en ti hay perdón, Para que seas reverenciado. 5 Esperé yo al Señor, esperó mi alma; En su palabra he esperado. 6 Mi alma espera al Señor Más que los centinelas a la mañana, Más que los vigilantes a la mañana. 7 Espere Israel al Señor, Porque en el Señor hay misericordia, Y abundante redención con él; 8 Y él redimirá a Israel De todos sus pecados.
Salmo 40
Paciencia esperé al Señor, y se inclinó a mí
1 Pacientemente esperé al Señor, Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. 2 Y me hizo sacar de un pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos. 3 Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, Y confiarán en el Señor. 4 Bienaventurado el hombre que puso en el Señor su confianza, Y no mira a los soberbios, ni a los que se desvían tras la mentira. 5 Has aumentado, oh Señor Dios mío, tus maravillas; Y tus pensamientos para con nosotros, No es posible contarlos ante ti. Si los anunciare y hablare de ellos, Son más de lo que se puede contar. 6 Sacrificio y ofrenda no te agrada; Has abierto mis oídos; Holocausto y expiación no has demandado. 7 Entonces dije: He aquí, vengo; En el rollo del libro está escrito de mí: 8 El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, Y tu ley está en medio de mi corazón. 9 He anunciado justicia en grande congregación; He aquí, no refrené mis labios, Señor, tú lo sabes. 10 No encubrí tu justicia dentro de mi corazón; He publicado tu fidelidad y tu salvación; No oculté tu misericordia y tu verdad en grande congregación. 11 No retengas de mí tus misericordias, oh Señor; Tu misericordia y tu verdad me guarden siempre. 12 Porque me han rodeado males sin número; Me han alcanzado mis maldades, y no puedo levantar la vista; Se han aumentado más que los cabellos de mi cabeza, y mi corazón me desampara. 13 Agradate, oh Señor, librarme; Señor, apresúrate a socorrerme. 14 Sean avergonzados y confundidos a una los que buscan mi vida para destruirla; Vuelvan atrás y avergüencense los que mi mal desean. 15 Sean asolados en pago de su afrenta los que dicen a mí: ¡Ea, ea! 16 Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan, Y digan siempre los que aman tu salvación: Jehová sea enaltecido. 17 Aunque afligido yo y necesitado, El Señor pensará en mí. Mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes.