Orar de Madrugada y Encuentro Matutino

Dedica las primeras horas del día a buscar la presencia divina, renovar tus fuerzas en el silencio del alba y consagrar tu jornada. Haz clic en cada tarjeta para leer el mensaje completo.


Busca a Dios de Mañana
Oración Matutina

Busca a Dios de Mañana

De madrugada te buscaré

1 Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, e...

El Ejemplo del Maestro
Oración Matutina

El Ejemplo del Maestro

Levantándose muy de mañana, salió y se fue a un lugar desierto

1 Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí o...

Saciar el Alma al Alba
Oración Matutina

Saciar el Alma al Alba

De mañana oirás mi voz

1 Escucha, oh Señor, mis palabras; considera mi gemir. 2 Está atento a la voz de mi clamor, mi Re...

Escuchando su Palabra
Oración Matutina

Escuchando su Palabra

Despierta mi oído para que oiga como los sabios

1 El Señor Dios me dio lengua de sabios, para saber hablar palabra al cansado; despertará mañana ...

La Misericordia Matutina
Oración Matutina

La Misericordia Matutina

Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad

1 Por la misericordia del Señor no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordia...

Protección al Desuntar el Día
Oración Matutina

Protección al Desuntar el Día

Hazme oír por la mañana tu misericordia

1 Hazme oír por la mañana tu misericordia, porque en ti he confiado; hazme saber el camino por do...

Busca a Dios de Mañana
De madrugada te buscaré
1 Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde no hay aguas; 2 Para mirar tu poder y tu gloria, así como te he mirado en el santuario. 3 Porque mejor es tu misericordia que la vida; meus labios te alabarán. 4 Así te bendeciré en mi vida; en tu nombre levantaré mis manos. 5 Como de meollo y de grosura será saciada mi alma, y con labios de júbilo te alabará mi boca.
El Ejemplo del Maestro
Levantándose muy de mañana, salió y se fue a un lugar desierto
1 Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba. 2 Y le buscó Simón y los que con él estaban; y hallándole, le dijeron: Todos te buscan. 3 Él les dijo: Vamos a los lugares vecinos, para que predique también allí; porque para esto he salido. 4 Y recorría toda Galilea, predicando en las sinagogas de ellos, y fuera demonios.
Saciar el Alma al Alba
De mañana oirás mi voz
1 Escucha, oh Señor, mis palabras; considera mi gemir. 2 Está atento a la voz de mi clamor, mi Rey y mi Dios, porque a ti oraré. 3 Oh Señor, de mañana oirás mi voz; de mañana presentaré ante ti mi oración, y esperaré. 4 Porque tú no eres un Dios que se complazca en la maldad; el malo no habitará junto a ti. 5 Mas yo en la multitud de tu misericordia entraré en tu casa; adoraré hacia tu santo templo en tu temor.
Escuchando su Palabra
Despierta mi oído para que oiga como los sabios
1 El Señor Dios me dio lengua de sabios, para saber hablar palabra al cansado; despertará mañana tras mañana, despertará mi oído para que oiga como los sabios. 2 El Señor Dios me abrió el oído, y yo no fui rebelde, ni me volví atrás. 3 Confiad en él en todo tiempo, oh pueblo; derramad delante de él vuestro corazón; Dios es nuestro refugio.
La Misericordia Matutina
Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad
1 Por la misericordia del Señor no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. 2 Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad. 3 Mi porción es el Señor, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré. 4 Bueno es el Señor a los que en él esperan, al alma que le busca. 5 Bueno es esperar en silencio la salvación del Señor.
Protección al Desuntar el Día
Hazme oír por la mañana tu misericordia
1 Hazme oír por la mañana tu misericordia, porque en ti he confiado; hazme saber el camino por donde ande, porque a ti he elevado mi alma. 2 Líbrame de mis enemigos, oh Señor; a ti acudo para ser cubierto. 3 Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud. 4 Por amor de tu nombre, oh Señor, vivifícame; por tu justicia saca mi alma de angustia.