Todos los Salmos de la Biblia (1 al 150)

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Salmo 1
Sagradas Escrituras

Salmo 1

El camino del justo y el destino de los impíos

1 Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pec...

Salmo 2
Sagradas Escrituras

Salmo 2

El reinado del Ungido del Señor

1 ¿Por qué se amotinan las gentes, Y los pueblos meditan vanidades? 2 Se levantarán los...

Salmo 3
Sagradas Escrituras

Salmo 3

Oración matutina de confianza en Dios

1 ¡Oh Señor, cuánto se han multiplicado mis enemigos! Muchos se levantan contra mí. 2 M...

Salmo 4
Sagradas Escrituras

Salmo 4

En paz me acuesto y en seguida me duermo

1 Respóndeme cuando clamo, Dios de mi justicia. Cuando estaba en angustia, tú me hicist...

Salmo 5
Sagradas Escrituras

Salmo 5

De mañana oirás mi voz

1 Escucha, Señor, mis palabras, Atiende a mi gemido. 2 Atiende a la voz de mi clamor, R...

Salmo 6
Sagradas Escrituras

Salmo 6

Oración en tiempo de angustia

1 Oh Señor, no me reprendas en tu enojo, Ni me castigues con tu ira. 2 Ten misericordia...

Salmo 7
Sagradas Escrituras

Salmo 7

Oración pidiendo defensa contra los perseguidores

1 Oh Señor, Dios mío, en ti he confiado; Sálvame de todos los que me persiguen, y líbra...

Salmo 8
Sagradas Escrituras

Salmo 8

La gloria de Dios y la dignidad del hombre

1 ¡Oh Señor, nuestro Señor, Cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra! Has puesto tu...

Salmo 9
Sagradas Escrituras

Salmo 9

Alabanza por la justicia de Dios

1 Te alabaré, oh Señor, con todo mi corazón; Contaré todas tus maravillas. 2 Me alegrar...

Salmo 10
Sagradas Escrituras

Salmo 10

Plegaria pidiendo ayuda contra los malvados

1 ¿Por qué estás lejos, oh Señor, Y te escondes en el tiempo de la angustia? 2 Con orgu...

Salmo 1
El camino del justo y el destino de los impíos
1 Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; 2 Sino que en la ley del Señor está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. 3 Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace prosperará. 4 No así los malos, Sino que son como el tamo que arrebata el viento. 5 Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio, Ni los pecadores en la congregación de los justos. 6 Porque el Señor conoce el camino de los justos; Mas la senda de los malos perecerá.
Salmo 2
El reinado del Ungido del Señor
1 ¿Por qué se amotinan las gentes, Y los pueblos meditan vanidades? 2 Se levantarán los reyes de la tierra, Y príncipes consultarán unidos Contra el Señor y contra su ungido, diciendo: 3 Rompamos sus ligaduras, Y echemos de nosotros sus cuerdas. 4 El que mora en los cielos se reirá; El Señor se burlará de ellos. 5 Luego hablará a ellos en su furor, Y los turbará con su ira. 6 Pero yo he puesto mi rey Sobre Sion, mi santo monte. 7 Yo publicaré el decreto; el Señor me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy. 8 Pídeme, y te daré por herencia las naciones, Y como posesión tuya los confines de la tierra. 9 Los quebrantarás con vara de hierro; Como vasija de alfarero los desmenuzarás. 10 Ahora pues, oh reyes, sed prudentes; Admitid amonestación, jueces de la tierra. 11 Servid al Señor con temor, Y alegraos con temblor. 12 Honrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino; Pues se encenddrá de pronto su ira. Bienaventurados todos los que en él confían.
Salmo 3
Oración matutina de confianza en Dios
1 ¡Oh Señor, cuánto se han multiplicado mis enemigos! Muchos se levantan contra mí. 2 Muchos dicen de mi vida: No hay para él salvación en Dios. 3 Mas tú, oh Señor, eres escudo alrededor de mí; Mi gloria, y el que levanta mi cabeza. 4 Con mi voz clamé al Señor, Y él me respondió desde su monte santo. 5 Yo me acosté y dormí, Y desperté, porque el Señor me sustentaba. 6 No temeré a diez millares de gente, Que pusieren sitio contra mí. 7 Levántate, oh Señor; sálvame, Dios mío; Porque tú heriste a todos mis enemigos en la mejilla; Los dientes de los quebrantadores rompiste. 8 Del Señor es la salvación; Sobre tu pueblo sea tu bendición.
Salmo 4
En paz me acuesto y en seguida me duermo
1 Respóndeme cuando clamo, Dios de mi justicia. Cuando estaba en angustia, tú me hiciste ensanchar; Ten misericordia de mí, y escucha mi oración. 2 Hijos de los hombres, ¿hasta cuándo volveréis mi honra en infamia, Amaréis la vanidad, y buscaréis la mentira? 3 Sabed, pues, que el Señor ha apartado al piadoso para sí; El Señor oirá cuando yo a él clamare. 4 Temblad, y no pequéis; Meditad en vuestro corazón estando en vuestra cama, y callad. 5 Ofreced sacrificios de justicia, Y confiad en el Señor. 6 Muchos son los que dicen: ¿Quién nos mostrará el bien? Alza sobre nosotros, oh Señor, la luz de tu rostro. 7 Tú diste alegría a mi corazón Mayor que la de ellos cuando abundaba su grano y su mosto. 8 En paz me acostaré, y así mismo dormiré; Porque solo tú, Señor, me haces vivir confiado.
Salmo 5
De mañana oirás mi voz
1 Escucha, Señor, mis palabras, Atiende a mi gemido. 2 Atiende a la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío, Porque a ti oraré. 3 Oh Señor, de mañana oirás mi voz; De mañana me presentaré ante ti, y esperaré. 4 Porque tú no eres un Dios que se agrade de la maldad; El malo no habitará junto a ti. 5 No estarán los insensatos delante de tus ojos; Aborreces a todos los que hacen iniquidad. 6 Destruirás a los que hablan mentira; Al hombre sanguinario y engañador aborrecerá el Señor. 7 Mas yo, por la abundancia de tu misericordia entraré en tu casa; Adoraré hacia tu santo templo en tu temor. 8 Guíame, Señor, en tu justicia, a causa de mis enemigos; Endereza delante de mí tu camino. 9 Porque en la boca de ellos no hay sinceridad; Su entraña es maldad. 10 Castígalos, oh Dios; Caigan por sus mismos consejos; Por la multitud de sus transgresiones échalos fuera, Porque se rebelaron contra ti. 11 Pero alégrense todos los que en ti confían; Den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes; Y en ti se regocijen los que aman tu nombre. 12 Porque tú, Señor, bendecirás al justo; Lo rodearás de favor como con un escudo.
Salmo 6
Oración en tiempo de angustia
1 Oh Señor, no me reprendas en tu enojo, Ni me castigues con tu ira. 2 Ten misericordia de mí, oh Señor, porque estoy enfermo; Sálvame, oh Señor, porque mis huesos están turbaros. 3 Mi alma también está muy turbada; Y tú, oh Señor, ¿hasta cuándo? 4 Vuélvete, oh Señor, libra mi alma; Sálvame por tu misericordia. 5 Porque en la muerte no hay memoria de ti; En el Seol, ¿quiér te alabará? 6 Me he consumido a fuerza de gemir; Todas las noches inundo mi lecho, Riego mi sotana con mis lágrimas. 7 Mis ojos están gastados de sufrir; Se han envejecido a causa de todos mis angustiadores. 8 Apartaos de hacedores de iniquidad; Porque el Señor ha oído la voz de mi lloro. 9 El Señor ha oído mi ruego; Ha recibido el Señor mi oración. 10 Se avergonzarán y se turbarán mucho todos mis enemigos; Se volverán y se avergonzarán en un momento.
Salmo 7
Oración pidiendo defensa contra los perseguidores
1 Oh Señor, Dios mío, en ti he confiado; Sálvame de todos los que me persiguen, y líbrame, No sea que desgarren mi alma cual león, Que la despedace, sin que haya quien la libre. 2 Oh Señor, Dios mío, si yo he hecho esto, Si hay en mis manos iniquidad; Si he pagado mal al que estaba en paz conmigo (Antes he libertado al que sin causa era mi enemigo), 3 Persiga el enemigo mi alma y la alcance; Plante en tierra mi vida, Y ponga mi honra en el polvo. Selah 4 Levántate, oh Señor, en tu ira; Álzate contra la furia de mis angustiadores, Y despierta en favor mío el juicio que hast mandado. 5 Te rodeará congregación de pueblos, Y sobre ella devuélvete en alto. 6 El Señor juzgará a los pueblos; Júzgame, oh Señor, conforme a mi justicia, Y conforme a mi integridad que está en mí. 7 Fenezca ahora la maldad de los impíos, mas establece al justo; Porque el Dios justo prueba la mente y el corazón. 8 Mi escudo está en Dios, Que salva a los rectos de corazón. 9 Dios es juez justo, Y Dios está indignado contra los impíos todos los días. 10 Si no se arrepiente, él amolará su espada; Ya ensartó su arco, y lo preparó. 11 Asimismo ha preparado para él armas de muerte, Y ha labrado sus saetas ardientes. 12 He aquí, el impío es concebido con iniquidad; Preconcebió maldad, y parió mentira. 13 Pozo ha cavado, y lo ha excavado; Y en el hoyo que hizo ha caído. 14 Su iniquidad volverá sobre su cabeza, Y su agravio descenderá sobre su propia coronilla. 15 Alabaré al Señor conforme a su justicia, Y cantaré al nombre del Señor el Altísimo.
Salmo 8
La gloria de Dios y la dignidad del hombre
1 ¡Oh Señor, nuestro Señor, Cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra! Has puesto tu gloria sobre los cielos; 2 De la boca de los niños y de los que maman, fundaste la fortaleza, A causa de tus enemigos, Para hacer callar al enemigo y al vengativo. 3 Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, La luna y las estrellas que tú formaste, 4 Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, Y el hijo del hombre, para que lo visites? 5 Le has hecho poco menor que los ángeles, Y lo coronaste de gloria y de honra. 6 Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; Todo lo pusiste debajo de sus pies: 7 Ovejas y bueyes, todo ello, Y asimismo las bestias del campo, 8 Las aves de los cielos y los peces del mar; Todo cuanto cruza los senderos de los mares. 9 ¡Oh Señor, nuestro Señor, Cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra!
Salmo 9
Alabanza por la justicia de Dios
1 Te alabaré, oh Señor, con todo mi corazón; Contaré todas tus maravillas. 2 Me alegraré y me regocijaré en ti; Cantaré a tu nombre, oh Altísimo. 3 Mis enemigos se volvieron atrás; Cayeron y perecieron delante de ti. 4 Porque has mantenido mi derecho y mi causa; Te has sentado en el trono juzgando con justicia. 5 Reprendiste a las naciones, destruiste al malo; Borraste el nombre de ellos eternamente y para siempre. 6 Los enemigos han perecido, asolados para eternidad; Y las ciudades que derribaste, Su memoria pereció con ellas. 7 Pero el Señor permanecerá para siempre; Ha dispuesto su trono para juicio. 8 Él juzgará al mundo con justicia,\Y a los pueblos con rectitud. 9 El Señor será refugio del pobre, Refugio para el tiempo de angustia. 10 En ti confiarán los que conocen tu nombre, Por cuanto tú, oh Señor, no desamparaste a los que te buscaron. 11 Cantad salmos al Señor, que habita en Sion; Publicad entre los pueblos sus obras. 12 Porque el que demanda la sangre se acordó de ellos; No se olvidó del clamor de los afligidos. 13 Ten misericordia de mí, oh Señor; Mira mi aflicción que padezco a causa de los que me aborrecen, Tú que me levantas de las puertas de la muerte, 14 Para que cuente yo todas tus alabanzas, En las puertas de la hija de Sion, Y me goce en tu salvación. 15 Se hundieron las naciones en el hoyo que hicieron; En la red que escondieron fue tomado su pie. 16 El Señor se ha hecho conocer en el juicio que ejecutó; En la obra de sus manos fue enlazado el impío. Higaion. Selah 17 Los malos serán trasladados al Seol, Todas las naciones que se olvidan de Dios. 18 Porque no para siempre será olvidado el menesteroso, Ni la esperanza de los pobres perecerá perpetuamente. 19 Levántate, oh Señor; no se esfuérce el hombre; Juzgadas sean las naciones delante de ti. 20 Pon, oh Señor, temor en ellos; Conozcan las naciones que son no más que hombres. Selah
Salmo 10
Plegaria pidiendo ayuda contra los malvados
1 ¿Por qué estás lejos, oh Señor, Y te escondes en el tiempo de la angustia? 2 Con orgullo el malo persigue al pobre; Serán atrapados en los artificios que han ideado. 3 Porque el malo se jacta del deseo de su alma, Y bendice al codicioso, al cual desprecia el Señor. 4 El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; No hay Dios en ninguno de todos sus pensamientos. 5 Sus caminos son torcidos en todo tiempo; Tus juicios están lejos de su alcance; A todos sus adversarios los desprecia. 6 Dice en su corazón: No seré movido jamás; Nunca me alcanzará el mal. 7 Llena está su boca de maldición, y de engaños y fraude; Debajo de su lengua hay maldad e iniquidad. 8 Se sienta en asecho en las aldeas; En lugares ocultos mata al inocente; Sus ojos están acechando al desvalido. 9 Acecha en oculto, como el león en su cueva; Acecha para arrebatar al pobre; Arrebata al pobre trayéndolo a su red. 10 Se encoge, se agacha, Y caen en sus fuertes garraamentos multitudes de desvalidos. 11 Dice en su corazón: Dios se ha olvidado; Ha escondido su rostro; nunca lo verá. 12 Levántate, oh Señor Dios, alza tu mano; No te olvides de los pobres. 13 ¿Por qué incita el malo a Dios? En su corazón ha dicho: No lo pedirás. 14 Mas tú has visto la iniquidad y el trabajo; Para mirarlo en tus manos lo compensas; A ti se acoge el desvalido; Tú eres el huérfano ayudador. 15 Quebranta tú el brazo del malo, Y del maligno; busca su maldad hasta que no halles ninguna. 16 El Señor es Rey eternamente y para siempre; De su tierra han perecido las naciones. 17 El deseo de los humildes oíste, oh Señor; Dispones tu corazón, y haces atento tu oído, 18 Para juzgar al huérfano y al oprimido, A fin de que no vuelva más a jactarse el hombre de la tierra.