Todos los Salmos de la Biblia (1 al 150)

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Salmo 111
Sagradas Escrituras

Salmo 111

Las grandes obras del Señor

1 Alabad al Señor. Alabaré al Señor con todo mi corazón, En la compañía y congregación ...

Salmo 112
Sagradas Escrituras

Salmo 112

Bienaventuranza del hombre temeroso de Dios

1 Alabad al Señor. Bienaventurado el hombre que teme al Señor, Y en sus mandamientos se...

Salmo 113
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Salmo 113

Alabanza por la condescendencia de Dios

1 Alabad al Señor. Alabad, siervos del Señor, Alabad el nombre del Señor. 2 Sea el nomb...

Salmo 114
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Salmo 114

Maravillas de Dios en la salida de Israel de Egipto

1 Cuando salió Israel de Egipto, La casa de Jacob del pueblo extranjero, Judá fue su sa...

Salmo 115
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Salmo 115

La vanidad de los ídolos y la confianza en el Señor

1 No a nosotros, oh Señor, no a nosotros, Sino a tu nombre da gloria, Por tu misericord...

Salmo 116
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Salmo 116

Acción de gracias por liberación de la muerte

1 Amo al Señor, pues ha oído Mi voz y mis súplicas; 2 Porque ha inclinado a mí su oído;...

Salmo 117
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Salmo 117

Llamamiento a todas las naciones a alabar a Dios

1 Alabad al Señor, todas las naciones; Alabadle, todos los pueblos. 2 Porque ha engrand...

Salmo 118
Sagradas Escrituras

Salmo 118

Acción de gracias por la misericordia del Señor

1 Alabad al Señor, porque él es bueno; Porque para siempre es su misericordia. 2 Díga a...

Salmo 119
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Salmo 119

Meditación sobre la excelencia de la ley de Dios

ALEF 1 Bienaventurados los perfectos de camino, Los que andan en la ley del Señor. 2 Bi...

Salmo 120
Sagradas Escrituras

Salmo 120

Oración pidiendo auxilio contra los engañadores

1 A mi voz clamé al Señor, Y él me respondió. 2 Oh Señor, libra mi alma del labio menti...

Salmo 111
Las grandes obras del Señor
1 Alabad al Señor. Alabaré al Señor con todo mi corazón, En la compañía y congregación de los rectos. 2 Grandes son las obras del Señor, Buscadas de todos los que las quieren. 3 Gloria y hermosura es su obra, Y su justicia permanece para siempre. 4 Ha hecho memorables sus maravillas; Clemente y misericordioso es el Señor. 5 Ha dado alimento a los que le temen; Para siempre se acordará de su pacto. 6 El poder de sus obras declaró a su pueblo, Dándoles la herencia de las naciones. 7 Las obras de sus manos son verdad y juicio; Fieles son todos sus mandamientos, 8 Afirmados eternamente y para siempre, Hechos en verdad y en rectitud. 9 Redención ha enviado a su pueblo; Para siempre ha ordenado su pacto; Santo y temible es su nombre. 10 El principio de la sabiduría es el temor del Señor; Buen entendimiento tienen todos los que practican sus mandamientos; Su loor permanece para siempre.
Salmo 112
Bienaventuranza del hombre temeroso de Dios
1 Alabad al Señor. Bienaventurado el hombre que teme al Señor, Y en sus mandamientos se deleita en gran manera. 2 Su descendencia será poderosa en la tierra; La generación de los rectos será bendita. 3 Bienes y riquezas hay en su casa, Y su justicia permanece para siempre. 4 Resplandeció en las tinieblas luz a los rectos; Es clemente, misericordioso y justo. 5 El hombre bien a clementes presta; Gobernará sus asuntos con juicio, 6 Por lo cual no resbalará jamás; En memoria eterna será el justo. 7 No temerá malas noticias; Su corazón es firme, confiado en el Señor. 8 Su corazón está seguro, no temerá, Hasta que vea su deseo en sus enemigos. 9 Reparte, da a los pobres; Su justicia permanece para siempre; Su poder será exaltado en gloria. 10 Lo verá el impío y se irritará; Crujirá los dientes, y se consumirá; El deseo de los impíos perecerá.
Salmo 113
Alabanza por la condescendencia de Dios
1 Alabad al Señor. Alabad, siervos del Señor, Alabad el nombre del Señor. 2 Sea el nombre del Señor bendito, Desde ahora y para siempre. 3 Desde el nacimiento del sol hasta donde se oculta, Sea alabado el nombre del Señor. 4 Alto sobre todas las naciones es el Señor, Sobre los cielos su gloria. 5 ¿Quién como el Señor nuestro Dios, que se sienta en las alturas, 6 Que se humilla a mirar En el cielo y en la tierra? 7 Él levanta del polvo al pobre, Y al menesteroso alza del muladar, 8 Para hacerlos sentar con los príncipes, Con los príncipes de su pueblo. 9 Él hace habitar en familia a la estéril, Que se goza en ser madre de hijos. Alabad al Señor.
Salmo 114
Maravillas de Dios en la salida de Israel de Egipto
1 Cuando salió Israel de Egipto, La casa de Jacob del pueblo extranjero, Judá fue su santuario, Y Israel su señor. 3 El mar vio, y huyó; El Jordán se volvió atrás. 4 Los montes saltaron como carneros, Y los collados como corderitos. 5 ¿Qué tuviste, oh mar, que huiste? ¿Y tú, Jordán, que te volviste atrás? 6 Oh montes, que saltasteis como carneros, Y vosotros collados, como corderitos? 7 A la presencia del Señor tiembla la tierra, A la presencia del Dios de Jacob, 8 El cual cambió la peña en estanque de aguas, Y en fuente de aguas el pedernal.
Salmo 115
La vanidad de los ídolos y la confianza en el Señor
1 No a nosotros, oh Señor, no a nosotros, Sino a tu nombre da gloria, Por tu misericordia, por tu verdad. 2 ¿Por qué han de decir las naciones: Dónde está su Dios? 3 Nuestro Dios está en los cielos; Todo lo que quiso ha hecho. 4 Los ídolos de ellos son plata y oro, Obra de manos de hombres. 5 Tienen boca, mas no hablan; Tienen ojos, mas no ven; 6 Orejas tienen, mas no oyen; Tienen narices, mas no huelen; 7 Manos tienen, mas no palpan; Tienen pies, mas no andan; No hablan con su garganta. 8 Semejantes a ellos son los que los hacen, Y cualquiera que confía en ellos. 9 Oh Israel, confía en el Señor; Él es tu ayuda y tu escudo. 10 Casa de Aarón, confía en el Señor; Él es vuestra ayuda y vuestro escudo. 11 Los que teméis al Señor, confiad en el Señor; Él es vuestra ayuda y vuestro escudo. 12 El Señor se acordó de nosotros; nos bendecirá; Bendecirá a la casa de Israel; Bendecirá a la casa de Aarón. 13 Bendecirá a los que temen al Señor, A los pequeños y a los grandes. 14 Aumentará el Señor bendición sobre vosotros, Sobre vosotros y sobre vuestros hijos. 15 Benditos vosotros del Señor, Que hizo los cielos y la tierra. 16 Los cielos son los cielos del Señor; Y ha dado la tierra a los hijos de los hombres. 17 No alabarán los muertos al JAH, Ni cuantos descienden al silencio; 18 Pero nosotros bendeciremos al Señor, Desde ahora y para siempre. Alabad al Señor.
Salmo 116
Acción de gracias por liberación de la muerte
1 Amo al Señor, pues ha oído Mi voz y mis súplicas; 2 Porque ha inclinado a mí su oído; Por tanto, le invocaré en todos mis días. 3 Me rodearon ligaduras de muerte, Me encontraron las angustias del Seol; Angustia y dolor hallé. 4 Entonces invoqué el nombre del Señor: Oh Señor, alumbra mi alma. 5 Clemente es el Señor, y justo; Sí, misericordioso es nuestro Dios. 6 El Señor guarda a los sencillos; Estaba yo postrado, y me salvó. 7 Vuelve, oh alma mía, a tu reposo, Porque el Señor te ha hecho bien. 8 Pues tú has librado mi alma de la muerte, Mis ojos de lágrimas, Y mis pies de resbalamiento. 9 Andaré delante del Señor En la tierra de los vivientes. 10 Creí; por tanto hablé, Estando afligido en gran manera. 11 Y dije en mi pánico: Todo hombre es mentiroso. 12 ¿Qué pagaré al Señor Por todos sus beneficios para conmigo? 13 Tomaré la copa de la salvación, Y e invocaré el nombre del Señor. 14 Ahora pagaré mis votos al Señor Delante de todo su pueblo. 15 Estimada es en los ojos del Señor La muerte de sus santos. 16 Oh Señor, ciertamente yo soy tu siervo, Siervo tuyo, hijo de tu sierva; Tú has roto mis prisiones. 17 Te ofreceré sacrificio de alabanza, Y e invocaré el nombre del Señor. 18 Ahora pagaré mis votos al Señor Delante de todo su pueblo, 19 En los atrios de la casa del Señor, En medio de ti, oh Jerusalén. Alabad al Señor.
Salmo 117
Llamamiento a todas las naciones a alabar a Dios
1 Alabad al Señor, todas las naciones; Alabadle, todos los pueblos. 2 Porque ha engrandecido sobre nosotros su misericordia, Y la verdad del Señor es para siempre. Alabad al Señor.
Salmo 118
Acción de gracias por la misericordia del Señor
1 Alabad al Señor, porque él es bueno; Porque para siempre es su misericordia. 2 Díga ahora la casa de Israel Que para siempre es su misericordia. 3 Díga ahora la casa de Aarón Que para siempre es su misericordia. 4 Dígan ahora los que temen al Señor Que para siempre es su misericordia. 5 Desde la angustia invoqué al JAH, Y me respondió JAH, llevándome a lugar ancho. 6 El Señor está por mí; no temeré Qué me pueda hacer el hombre. 7 El Señor está por mí entre los que me ayudan; Por tanto, yo veré mi deseo en los que me aborrecen. 8 Mejor es confiar en el Señor Que confiar en el hombre. 9 Mejor es confiar en el Señor Que confiar en príncipes. 10 Todas las naciones me rodearon; Mas en el nombre del Señor yo las destruiré. 11 Me rodearon, sí, me rodearon; Mas en el nombre del Señor yo las destruiré. 12 Me rodearon como abejas; se encendieron como fuego de espinos; Mas en el nombre del Señor yo las destruiré. 13 Me empujaste con violencia para que cayese, Pero me ayudó el Señor. 14 Mi fortaleza y mi canción es JAH, Y él me ha sido por salvación. 15 Voz de júbilo y de salvación hay en las tiendas de los justos; La diestra del Señor hace proezas. 16 La diestra del Señor es exaltada; La diestra del Señor hace proezas. 17 No moriré, sino que viviré, Y contaré las obras de JAH. 18 Me chastigó gravemente JAH, Mas no me entregó a la muerte. 19 Abridme las puertas de la justicia; Entraré por ellas, alabaré a JAH. 20 Esta es la puerta del Señor; Por ella entrarán los justos. 21 Te alabaré porque me has respondido, Y me fuiste por salvación. 22 La piedra que desecharon los edificadores Ha venido a ser cabeza del ángulo. 23 De parte del Señor es esto, Y es cosa maravillosa a nuestros ojos. 24 Este es el día que hizo el Señor; Nos gozaremos y alegraremos en él. 25 Oh Señor, sálvame ahora, te ruego; Te ruego, oh Señor, que hagas prosperar ahora. 26 Bendito el que viene en el nombre del Señor; Os bendecimos desde la casa del Señor. 27 Dios es el Señor, que nos ha resplandecido; Atad víctimas con cuerdas a los cuernos del altar. 28 Mi Dios eres tú, y te alabaré; Dios mío, te exaltaré. 29 Alabad al Señor, porque él es bueno; Porque para siempre es su misericordia.
Salmo 119
Meditación sobre la excelencia de la ley de Dios
ALEF 1 Bienaventurados los perfectos de camino, Los que andan en la ley del Señor. 2 Bienaventurados los que guardan sus testimonios, Y con todo el corazón le buscan; 3 Pues no hacen iniquidad Los que andan en sus caminos. 4 Tú mandaste Que sean guardados muy diligentemente tus mandamientos. 5 ¡Ojalá fuesen afirmados mis caminos Para guardar tus estatutos! 6 Entonces no sería yo avergonzado, Cuando atendiese a todos tus mandamientos. 7 Te alabaré con rectitud de corazón, Cuando aprendiere los juicios de tu justicia. 8 Tus estatutos guardaré; No me desampares enteramente. BETH 9 ¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra. 10 Con todo mi corazón te he buscado; No te desvíes de tus mandamientos. 11 En mi corazón he guardado tus dichos, Para no pecar contra ti. 12 Bendito tú, oh Señor; Enséñame tus estatutos. 13 Con mis labios he contado Todos los juicios de tu boca. 14 Me he gozado en el camino de tus testimonios, Más que de toda riqueza. 15 En tus mandamientos meditaré; Consideraré tus caminos. 16 Me deleitaré en tus estatutos; No me olvidaré de tu palabra. GIMEL 17 Haz bien a tu siervo; que viva, Y guarde tu palabra. 18 Abre mis ojos, y miraré Las maravillas de tu ley. 19 Forastero soy yo en la tierra; No escondas de mí tus mandamientos. 20 Quebrantada está mi alma de anhelar Tus juicios en todo tiempo. 21 Reprendiste a los soberbios, Los malditos que se desvían de tus mandamientos. 22 Aparta de mí el oprobio y el menosprecio, Porque tus testimonios he guardado. 23 Príncipes también se sentaron y hablaron contra mí; Mas tu siervo meditaba en tus estatutos. 24 Pues tus testimonios son mis delicias Y mis consejeros. DALETH 25 Abatida está mi alma hasta el polvo; Vivifícame según tu palabra. 26 Mis caminos declaré, y me respondiste; Enséñame tus estatutos. 27 Hazme entender el camino de tus mandamientos, Para que medite en tus maravillas. 28 Se deshace mi alma de ansiedad; Sústentame según tu palabra. 29 Aparta de mí el camino de la mentira, Y en tu misericordia concédeme tu ley. 30 Escogí el camino de la verdad; He puesto tus juicios delante de mí. 31 Me he allegado a tus testimonios, oh Señor; No me avergüences. 32 Por el camino de tus mandamientos correré, Cuando ensanchares mi corazón. HE 33 Enséñame, oh Señor, el camino de tus estatutos, Y lo guardaré hasta el fin. 34 Dame entendimiento, y guardaré tu ley, Y la observaré con todo mi corazón. 35 Guíame por la senda de tus mandamientos, Porque en ella tengo mi voluntad. 36 Inclina mi corazón a tus testimonios, Y no a la avaricia. 37 Aparta mis ojos, que no vean la vanidad; Vivifícame en tu camino. 38 Confirma tu palabra a tu siervo, Que es temeroso de ti. 39 Quita de mí el oprobio que he temido; Porque buenos son tus juicios. 40 He aquí yo he anhelado tus mandamientos; Vivifícame en tu justicia. VAU 41 Vengan a mí tus misericordias, oh Señor, Tu salvación, conforme a tu dicho. 42 Y daré por respuesta a mi avergonzador, Que en tu palabra he confiado. 43 No quites de mi boca en manera alguna la palabra de verdad; Porque he esperado en tus juicios. 44 Guardaré tu ley siempre, Para siempre y eternamente. 45 Y andaré en libertad, Porque busqué tus mandamientos. 46 Hablaré de tus testimonios delante de reyes, Y no me avergonzaré. 47 Y me deleitaré en tus mandamientos, Los cuales he amado. 48 Alzaré asimismo mis manos a tus mandamientos que amé; Y meditaré en tus estatutos. ZAIN 49 Acuérdate de la palabra dada a tu siervo, En la cual me has hecho esperar. 50 Ella es mi consuelo en mi aflicción, Porque tu dicho me ha vivificado. 51 Los soberbios se burlaron de mí en gran manera; Mas no me he apartado de tu ley. 52 Me acordé, oh Señor, de tus juicios antiguos, Y me consolé. 53 Indignación me se apoderó de los impíos Que dejan tu ley. 54 Cánticos fueron para mí tus estatutos En la casa de mis peregrinaciones. 55 Me acordé en la noche de tu nombre, oh Señor, Y guardé tu ley. 56 Esto tuve, Porque guardé tus mandamientos. CHETH 57 Mi porción es el Señor, Dije que guardaría tus palabras. 58 Supliqué tu presencia de todo corazón; Ten misericordia de mí según tu palabra. 59 Consideré mis caminos, Y volví mis pies a tus testimonios. 60 Me apresuré, y no me detuve A guardar tus mandamientos. 61 Compañías de impíos me han rodeado; Mas no me he olvidado de tu ley. 62 A medianoche me levanto a alabarte A causa de los juicios de tu justicia. 63 Compañero soy yo de todos los que te temen Y guardan tus mandamientos. 64 De tu misericordia, oh Señor, está llena la tierra; Enséñame tus estatutos. TETH 65 Bien has hecho con tu siervo, Oh Señor, conforme a tu palabra. 66 Enséñame buen sentido y sabiduría, Porque tus mandamientos he creído. 67 Antes que fuese afligido, descarriado andaba; Mas ahora guardo tu dicho. 68 Bueno eres tú, y bienhechor; Enséñame tus estatutos. 69 Contra mí anudaron mentira los soberbios; Mas yo guardaré de todo corazón tus mandamientos. 70 Engrosado está el corazón de ellos como grasa; Mas yo en tu ley me he deleitado. 71 Bueno me es haber sido afligido, Para que aprenda tus estatutos. 72 Mejor me es la ley de tu boca Que millares de oro y plata. JOD 73 Tus manos me hicieron y me formaron; Dame entendimiento para aprender tus mandamientos. 74 Los que te temen me verán, y se alegrarán, Porque en tu palabra he esperado. 75 Conozco, oh Señor, que tus juicios son justos, Y que conforme a tu fidelidad me afligiste. 76 Sea ahora tu misericordia para consolarme, Conforme a lo que has dicho a tu siervo. 77 Vengan a mí tus misericordias, para que viva; Porque tu ley es mi delicia. 78 Sean avergonzados los soberbios, porque sin causa me han calumniado; Mas yo meditaré en tus mandamientos. 79 Vuélvanse a mí los que te temen Y conocen tus testimonios. 80 Sea mi corazón íntegro en tus estatutos, Para que no sea yo avergonzado. CAP 81 Desfallece mi alma esperando tu salvación; Espero en tu palabra. 82 Desfallecieron mis ojos por tu palabra, Diciendo: ¿Cuándo me consolarás? 83 Porque estoy como el odre al humo; No he olvidado tus estatutos. 84 ¿Cuántos son los días de tu siervo? ¿Cuándo harás juicio contra los que me persiguen? 85 Los soberbios me han cavado hoyos; Mas no obran conforme a tu ley. 86 Todos tus mandamientos son verdad; Sin causa me persiguen; ayúdame. 87 Casi me han echado por tierra; Mas yo no he dejado tus mandamientos. 88 Vivifícame conforme a tu misericordia, Y guardaré los testimonios de tu boca. LAMED 89 Para siempre, oh Señor, Permanece tu palabra en los cielos. 90 De generación en generación es tu fidelidad; Tú fundaste la tierra, y subsiste. 91 Por tu ordenación subsisten hasta hoy las cosas, Pues todas ellas te sirven. 92 Si tu ley no hubiese sido mis delicias, Ya en mi aflicción hubiera perecido. 93 Nunca jamás me olvidaré de tus mandamientos, Porque con ellos me has vivificado. 94 Tuyo soy yo, sálvame, Porque he buscado tus mandamientos. 95 Los impíos me han aguardado para destruirnos; Mas yo considero tus testimonios. 96 A toda perfección he visto fin; Ancho es tu mandamiento en gran manera. MEM 97 ¡Cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación. 98 Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos, Porque siempre están conmigo. 99 Más que todos mis maestros he entendido, Porque tus testimonios son mi meditación. 100 Más que los viejos he entendido, Porque he guardado tus mandamientos. 101 De todo mal camino retuve mis pies, Para guardar tu palabra. 102 No me aparté de tus juicios, Porque tú me enseñaste. 103 ¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca. 104 De tus mandamientos he adquirido inteligencia; Por tanto, he aborrecido todo camino de mentira. NUN 105 Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino. 106 Juré y ratifiqué Que guardaré los juicios de tu justicia. 107 Afligido estoy en gran manera; Vivifícame, oh Señor, conforme a tu palabra. 108 Te ruego, oh Señor, te agraden los sacrificios voluntáreos de mi boca, Y enséñame tus juicios. 109 Mi vida está de continuo en peligro; Mas no me he olvidado de tu ley. 110 Los impíos me pusieron lazo; Mas yo no me desvíe de tus mandamientos. 111 Por heredad he tomado tus testimonios para siempre, Porque son el gozo de mi corazón. 112 Mi corazón incliné a poner por obra tus estatutos De continuo, hasta el fin. SAMECH 113 Los pensamientos vanos aborrezco; Mas amo tu ley. 114 Mi escondedero y mi escudo eres tú; En tu palabra he esperado. 115 Apartaos de mí, malignos, Pues yo guardaré los mandamientos de mi Dios. 116 Sústentame conforme a tu palabra, y viviré; Y no me avergüences de mi esperanza. 117 Sosténme, y seré salvo, Y me deleitaré siempre en tus estatutos. 118 Hollaste a todos los que se desvían de tus estatutos, Porque su engaño es mentira. 119 Como escorias tomaste a todos los impíos de la tierra; Por tanto, yo amé tus testimonios. 120 Mi carne se ha estremecido por temor de ti, Y de tus juicios tengo miedo. AIN 121 Juicio y justicia he hecho; No me dejes a los opresores. 122 Responde por tu siervo para bien; No permitas que los soberbios me opriman. 123 Mis ojos desfallecieron por tu salvación, Y por la palabra de tu justicia. 124 Haz con tu siervo según tu misericordia, Y enséñame tus estatutos. 125 Tu siervo soy yo; dame entendimiento Para conocer tus testimonios. 126 Tiempo es de actuar, oh Señor, Porque han invalidado tu ley. 127 Por eso he amado tus mandamientos Más que el oro, y más que oro muy puro. 128 Por eso estimé rectos todos tus mandamientos sobre todas las cosas, Y aborrecí todo camino de mentira. PE 129 Maravillosos son tus testimonios; Por tanto, los ha guardado mi alma. 130 La entrada de tus palabras alumbra; Hace entender a los simples. 131 Mi boca abrí y suspiré, Porque deseaba tus mandamientos. 132 Mírame, y ten misericordia de mí, Conforme a tu costumbre para con los que aman tu nombre. 133 Ordena mis pasos con tu dicho, Y la iniquidad no se enseñoree de mí. 134 Redímeme de la violencia de los hombres, Y guardaré tus mandamientos. 135 Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo, Y enséñame tus estatutos. 136 Ríos de agua descendieron de mis ojos, Porque no guardaban tu ley. TZADE 137 Justo eres tú, oh Señor, Y rectos tus juicios. 138 Tus testimonios, que has recomendado, Son rectos y muy fieles. 139 Mi celo me ha consumido, Porque mis enemigos se olvidaron de tus palabras. 140 Sumamente depurada es tu palabra, Y la ama tu siervo. 141 Pequeño soy yo y desechado, Mas no me he olvidado de tus mandamientos. 142 Tu justicia es justicia eterna, Y tu ley la verdad. 143 Tribulación y angustia me hallaron; Mas tus mandamientos fueron mis delicias. 144 Justicia eterna son tus testimonios; Dame entendimiento, y viviré. KOPH 145 Clamé con todo mi corazón; respóndeme, oh Señor, Y guardaré tus estatutos. 146 A ti clamé; sálvame, Y guardaré tus testimonios. 147 Me adelanté al alba, y clamé; Esperé en tu palabra. 148 Se anticiparon mis ojos a los vigías de la noche, Para meditar en tus dichos. 149 Oye mi voz conforme a tu misericordia; Oh Señor, vivifícame conforme a tu juicio. 150 Se acercaron a la maldad los que me persiguen; Se alejaron de tu ley. 151 Cercano estás tú, oh Señor, Y todos tus mandamientos son verdad. 152 Ya hace tiempo he entendido tus testimonios, Que para siempre los has fundamentado. RESCH 153 Mira mi aflicción, y líbrame, Porque de tu ley no me he olvidado. 154 Defiende mi causa, y redímeme; Vivifícame con tu palabra. 155 Lejos está de los impíos la salvación, Porque no buscan tus estatutos. 156 Muchas son tus misericordias, oh Señor; Vivifícame conforme a tus juicios. 157 Muchos son mis perseguidores y mis enemigos; Mas de tus testimonios no me he apartado. 158 Veía a los prevaricadores, y mefísico, Porque no guardaban tus palabras. 159 Mira, oh Señor, que amo tus mandamientos; Vivifícame conforme a tu misericordia. 160 La suma de tu palabra es verdad, Y eterno es todo juicio de tu justicia. SCHIN 161 Príncipes me han perseguido sin causa; Mas mi corazón tuvo temor de tus palabras. 162 Me gozo en tu palabra Como el que halla muchos despojos. 163 La mentira aborrezco y abomino; Tu ley amo. 164 Siete veces al día te alabo A causa de tus justos juicios. 165 Mucha paz tienen los que aman tu ley, Y no hay para ellos tropiezo. 166 Tu salvación he esperado, oh Señor, Y por tus mandamientos he puesto obra. 167 Mi alma ha guardado tus testimonios, Y los he amado en gran manera. 168 He guardado tus mandamientos y tus testimonios, Porque todos mis caminos están delante de ti. TAU 169 Llegue mi clamor delante de ti, oh Señor; Dame entendimiento conforme a tu palabra. 170 Llegue mi oración delante de ti; Líbrame conforme a tu dicho. 171 Mis labios rebosarán alabanza, Cuando me enseñares tus estatutos. 172 Hablará mi lengua tu dicho, Porque todos tus mandamientos son justicia. 173 Esté tu mano pronta para socorrerme, Porque tus mandamientos he escogido. 174 He anhelado tu salvación, oh Señor, Y tu ley es mi delicia. 175 Viva mi alma y te alabe, Y tus juicios me ayuden. 176 Anduve errante como oveja perdida; busca a tu siervo, Porque no me he olvidado de tus mandamientos.
Salmo 120
Oración pidiendo auxilio contra los engañadores
1 A mi voz clamé al Señor, Y él me respondió. 2 Oh Señor, libra mi alma del labio mentiroso, Y de la lengua fraudulenta. 3 ¿Qué te dará, o qué te aprovechará, Oh lengua engañosa? 4 Saetas de valiente, agudas, Con brasas de enebro. 5 ¡Ay de mí, que moro en Mesec, Y habito entre las tiendas de Cedar! 6 Mucho ha que habita mi alma Con los que aborrecen la paz. 7 Yo soy pacífico; mas anhelo hablar, Ellos se inclinan a la guerra.