Todos los Salmos de la Biblia (1 al 150)

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Salmo 121
Sagradas Escrituras

Salmo 121

El Señor es el guardador de su pueblo

1 Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? 2 Mi socorro viene del Señ...

Salmo 122
Sagradas Escrituras

Salmo 122

Alegría por la casa del Señor

1 Yo me alegré con los que me decían: A la casa del Señor iremos. 2 Nuestros pies estuv...

Salmo 123
Sagradas Escrituras

Salmo 123

Los ojos puestos en el Señor

1 A ti alcé mis ojos, Tú que habitas en los cielos. 2 He aquí, como los ojos de los sie...

Salmo 124
Sagradas Escrituras

Salmo 124

El auxilio del Señor que libra a su pueblo

1 A no haber estado el Señor por nosotros, Diga ahora Israel; 2 A no haber estado el Se...

Salmo 125
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Salmo 125

La seguridad de los que confían en el Señor

1 Los que confían en el Señor son como el monte Sion, Que no se mueve, sino que permane...

Salmo 126
Sagradas Escrituras

Salmo 126

Canto de los que vuelven del cautiverio

1 Cuando el Señor hiciere volver la cautividad de Sion, Seremos como los que sueñan. 2 ...

Salmo 127
Sagradas Escrituras

Salmo 127

La bendición del Señor en el hogar

1 Si el Señor no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican; Si el Señor n...

Salmo 128
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Salmo 128

Bienaventuranza del que teme al Señor

1 Bienaventurado todo aquel que teme al Señor, Que anda en sus caminos. 2 Cuando comier...

Salmo 129
Sagradas Escrituras

Salmo 129

Oración contra los enemigos de Sión

1 Mucho me han angustiado desde mi juventud, Diga ahora Israel; 2 Mucho me han angustia...

Salmo 130
Sagradas Escrituras

Salmo 130

Esperanza en la misericordia del Señor

1 De lo profundo, oh Señor, a ti clamo. 2 ¡Señor, oye mi voz! Estén atentos tus oídos A...

Salmo 121
El Señor es el guardador de su pueblo
1 Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? 2 Mi socorro viene del Señor, Que hizo los cielos y la tierra. 3 No dará tu pie al resbaladero, Ni se dormirá el que te guarda. 4 He aquí, no se dormirá ni dormirá El que guarda a Israel. 5 El Señor es tu guardador; El Señor es tu sombra a tu mano derecha. 6 El sol no te fatigará de día, Ni la luna de noche. 7 El Señor te guardará de todo mal; Él guardará tu alma. 8 El Señor guardará tu salida y tu entrada Desde ahora y para siempre.
Salmo 122
Alegría por la casa del Señor
1 Yo me alegré con los que me decían: A la casa del Señor iremos. 2 Nuestros pies estuvieron En tus puertas, oh Jerusalén. 3 Jerusalén, que se ha edificado Como una ciudad que está bien compacta. 4 Allá subieron las tribus, las tribus del Señor, Conforme al testimonio dado a Israel, Para alabar el nombre del Señor. 5 Porque allá están las sillas del juicio, Los tronos de la casa de David. 6 Pedid por la paz de Jerusalén; Sean prosperados los que te aman. 7 Haya paz dentro de tus muros, Y descanso dentro de tus palacios. 8 Por amor de mis hermanos y mis compañeros Diré: Paz sea en ti. 9 Por amor a la casa del Señor nuestro Dios Buscaré el bien para ti.
Salmo 123
Los ojos puestos en el Señor
1 A ti alcé mis ojos, Tú que habitas en los cielos. 2 He aquí, como los ojos de los siervos miran a la mano de sus amos, Y como los ojos de la sierva a la mano de su señora, Así nuestros ojos miran al Señor nuestro Dios, Hasta que tenga misericordia de nosotros. 3 Ten misericordia de nosotros, oh Señor, ten misericordia de nosotros, Porque estamos muy hastiados de menosprecio. 4 Está nuestra alma muy saciada Del escarnio de los que están a solas, Y del menosprecio de los soberbios.
Salmo 124
El auxilio del Señor que libra a su pueblo
1 A no haber estado el Señor por nosotros, Diga ahora Israel; 2 A no haber estado el Señor por nosotros, Cuando se levantaron contra nosotros los hombres, 3 Vivos nos habrían tragado entonces, Cuando se encendió su furor contra nosotros. 4 Las aguas nos habrían inundado; Sobre nuestra alma hubiera pasado la corriente; 5 Hubieran pasado entonces sobre nuestra alma las aguas impetuosas. 6 Bendito sea el Señor, que no nos dio por presa a los dientes de ellos. 7 Nuestra alma fue escapada como ave del lazo de los cazadores; Se rompió el lazo, y escapamos nosotros. 8 Nuestro socorro es en el nombre del Señor, Que hizo los cielos y la tierra.
Salmo 125
La seguridad de los que confían en el Señor
1 Los que confían en el Señor son como el monte Sion, Que no se mueve, sino que permanece para siempre. 2 Como Jerusalén tiene montes alrededor de ella, Así el Señor está alrededor de su pueblo Desde ahora y para siempre. 3 Porque no dejará el Señor la vara de la impiedad sobre la heredad de los justos; No sea que extiendan los justos sus manos a la iniquidad. 4 Haz bien, oh Señor, a los buenos, Y a los que son rectos en sus corazones. 5 Mas a los que se apartan tras sus perversidades, El Señor los llevará con los que hacen iniquidad; Paz sea sobre Israel.
Salmo 126
Canto de los que vuelven del cautiverio
1 Cuando el Señor hiciere volver la cautividad de Sion, Seremos como los que sueñan. 2 Entonces nuestra boca se llenará de risa, Y nuestra lengua de alabanza; Entonces dirán entre las naciones: Grandes cosas ha hecho el Señor con éstos. 3 Grandes cosas ha hecho el Señor con nosotros; Estaremos alegres. 4 Haz volver nuestra cautividad, oh Señor, Como los arroyos en el Neguev. 5 Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán. 6 Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; Mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas.
Salmo 127
La bendición del Señor en el hogar
1 Si el Señor no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican; Si el Señor no guardare la ciudad, En vano vela la guardia. 2 Por demás es que os levantéis de madrugada, Y vayáis tarde a reposar, Y que comáis pan de dolores; Pues que a su amado dará Dios el sueño. 3 He aquí, herencia del Señor son los hijos; Cosa de estima el fruto del vientre. 4 Como saetas en mano del valiente, Así son los hijos habidos en la juventud. 5 Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos; No será avergonzado Cuando hablare con los enemigos en la puerta.
Salmo 128
Bienaventuranza del que teme al Señor
1 Bienaventurado todo aquel que teme al Señor, Que anda en sus caminos. 2 Cuando comieres el trabajo de tus manos, Bienaventurado serás, y te irá bien. 3 Tu mujer será como vid que lleva fruto a los lados de tu casa; Tus hijos como plantas de olivo alrededor de tu mesa. 4 He aquí que así será bendecido el hombre Que teme al Señor. 5 Bendígate el Señor desde Sion, Y veas el bien de Jerusalén todos los días de tu vida, 6 Y veas a los hijos de tus hijos. Paz sea sobre Israel.
Salmo 129
Oración contra los enemigos de Sión
1 Mucho me han angustiado desde mi juventud, Diga ahora Israel; 2 Mucho me han angustiado desde mi juventud; Mas no prevalecieron contra mí. 3 Sobre mis espaldas araron los aradores; Hicieron largos surcos. 4 El Señor es justo; Ha cortado las coyundas de los impíos. 5 Serán avergonzados y vueltos atrás Todos los que aborrecen a Sion. 6 Serán como la hierba de los tejados, Que se seca antes que crezca; 7 Con la cual no llenó el segador su mano, Ni su seno el que ata gavillas. 8 Ni dicen los que pasan: Bendición del Señor sea sobre vosotros; Os bendecimos en el nombre del Señor.
Salmo 130
Esperanza en la misericordia del Señor
1 De lo profundo, oh Señor, a ti clamo. 2 ¡Señor, oye mi voz! Estén atentos tus oídos A la voz de mis súplicas. 3 JAH, si miraras a las iniquidades, ¿Quién, oh Señor, podrá mantenerse? 4 Pero en ti hay perdón, Para que seas reverenciado. 5 Esperé yo al Señor, esperó mi alma; En su palabra he esperado. 6 Mi alma espera al Señor Más que los centinelas a la mañana, Más que los vigilantes a la mañana. 7 Espere Israel al Señor, Porque en el Señor hay misericordia, Y abundante redención con él; 8 Y él redimirá a Israel De todos sus pecados.