Todos los Salmos de la Biblia (1 al 150)

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Salmo 11
Sagradas Escrituras

Salmo 11

Confianza en el Señor en medio de la adversidad

1 En el Señor he confiado; ¿cómo decís a mi alma: Huye al monte cual ave? 2 Porque he a...

Salmo 12
Sagradas Escrituras

Salmo 12

Súplica pidiendo ayuda contra los mentirosos

1 Sálvame, oh Señor, porque se ha acabado el piadoso; Porque se han consumido los fiele...

Salmo 13
Sagradas Escrituras

Salmo 13

Confianza en la misericordia de Dios en la prueba

1 ¿Hasta cuándo, oh Señor? ¿Me olvidarás para siempre? ¿Hasta cuándo esconderás tu rost...

Salmo 14
Sagradas Escrituras

Salmo 14

La necedad del hombre sin Dios

1 Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, hacen obras abominables;...

Salmo 15
Sagradas Escrituras

Salmo 15

Quién puede habitar en el santuario de Dios

1 Señor, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién residirá en tu monte santo? 2 El que...

Salmo 16
Sagradas Escrituras

Salmo 16

El Señor es la heredad de los fieles

1 Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado. 2 Oh alma mía, dijiste al Señor: Tú eres...

Salmo 17
Sagradas Escrituras

Salmo 17

Oración pidiendo protección contra los opresores

1 Oye, oh Señor, una causa justa; atiende a mi clamor; Escucha mi oración hecha de labi...

Salmo 18
Sagradas Escrituras

Salmo 18

Acción de gracias por la victoria y la liberación

1 Te amo, oh Señor, fortaleza mía. 2 El Señor es mi roca, mi castillo y mi libertador; ...

Salmo 19
Sagradas Escrituras

Salmo 19

La creación revela la gloria de Dios; la perfección de su ley

1 Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la obra de sus manos. 2...

Salmo 20
Sagradas Escrituras

Salmo 20

Oración pidiendo la victoria del rey

1 Jehová te oiga en el día de conflicto; El nombre del Dios de Jacob te defienda. 2 Te ...

Salmo 11
Confianza en el Señor en medio de la adversidad
1 En el Señor he confiado; ¿cómo decís a mi alma: Huye al monte cual ave? 2 Porque he aquí, los malos doblan el arco, Han preparado sus saetas en la aljaba, Para saetear en lo oculto a los rectos de corazón. 3 Si fueren destruidos los fundamentos, ¿Qué ha de hacer el justo? 4 El Señor está en su santo templo; En los cielos tiene el Señor su trono. 5 Sus ojos miran, sus párpados prueban a los hijos de los hombres. 6 El Señor prueba al justo; Pero al malo y al que ama la violencia, su alma aborrece. 7 Lloverá sobre los malos lazos, fuego y azufre, Y viento torrencial será la porción de la copa de ellos. 8 Porque el Señor es justo, y ama la justicia; El hombre recto mirará su rostro.
Salmo 12
Súplica pidiendo ayuda contra los mentirosos
1 Sálvame, oh Señor, porque se ha acabado el piadoso; Porque se han consumido los fieles de entre los hijos de los hombres. 2 Mentira habla cada uno con su prójimo; Con labios lisonjeros, con doblez de corazón hablan. 3 Destruirá el Señor todos los labios lisonjeros, Y la lengua que habla jactanciosamente; 4 A los que han dicho: Por nuestra lengua prevaleceremos; Nuestros labios son nuestros; ¿quién es señor de nosotros? 5 Por la opresión de los pobres, por el gemido de los menesterosos, Ahora me levantaré, dice el Señor; Pondré en salvo al que por ello suspira. 6 Las palabras del Señor son palabras limpias, Plata refinada en horno de tierra, Purificada siete veces. 7 Tú, oh Señor, los guardarás; Los preservarás de esta generación para siempre. 8 Cerca de allí anclan los malos, Cuando la vileza es exaltada entre los hijos de los hombres.
Salmo 13
Confianza en la misericordia de Dios en la prueba
1 ¿Hasta cuándo, oh Señor? ¿Me olvidarás para siempre? ¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí? 2 ¿Hasta cuándo pondré consejos en mi alma, Con tristezas en mi corazón cada día? 3 ¿Hasta cuándo será enaltecido mi enemigo sobre mí? 4 Mira, respóndeme, oh Señor Dios mío; Alumbra mis ojos, para que no duerma de muerte; 5 No diga mi enemigo: Lo vencí. Mis enemigos se alegrarían, si yo resbalaré. 6 Mas yo en tu misericordia he confiado; Se alegrará mi corazón en tu salvación. 7 Cantaré al Señor, Porque me ha hecho bien.
Salmo 14
La necedad del hombre sin Dios
1 Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, hacen obras abominables; No hay quien haga el bien. 2 El Señor miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, Para ver si había algún entendido, Que buscase a Dios. 3 Todos se desviaron, a una se han corrompido; No hay quien haga el bien, no hay ni siquiera uno. 4 ¿No tienen discernimiento todos los que hacen iniquidad, Que devoran a mi pueblo como comen pan, Y al Señor no invocan? 5 Ellos temblaron de espanto; Porque Dios está con la generación de los justos. 6 Del consejo del pobre os habéis burlado, Porque el Señor es su esperanza. 7 ¡Quién diera que de Sion saliera la salvación de Israel! Cuando el Señor hiciere volver a los cautivos de su pueblo, Se gozará Jacob, y se alegrará Israel.
Salmo 15
Quién puede habitar en el santuario de Dios
1 Señor, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién residirá en tu monte santo? 2 El que camina en integridad y hace justicia, Y habla verdad en su corazón. 3 El que no calumnia con su lengua, Ni hace mal a su prójimo, Ni admite reproche alguno contra su vecino. 4 Aquel a cuyos ojos el vil es menospreciado, Pero honra a los que temen al Señor; El que aun jurando en perjuicio propio, no por eso cambia; 5 El que su dinero no dio a usura, Ni contra inocente aceptó cohecho. El que hace estas cosas, no resbalará jamás.
Salmo 16
El Señor es la heredad de los fieles
1 Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado. 2 Oh alma mía, dijiste al Señor: Tú eres mi Señor; No hay para mí bien fuera de ti. 3 Para los santos que están en la tierra, Y para los íntegros es toda mi complacencia. 4 Se multiplicarán los dolores de aquellos que sirven diligentes a otro dios. 5 El Señor es la porción de mi herencia y de mi copa; Tú sustentas mi suerte. 6 Las cuerdas me cayeron en lugares delejosos, Y hermosa es la heredad que me ha tocado. 7 Bendeciré al Señor que me aconseja; Aún en las noches mi conciencia me enseña. 8 A al Señor he puesto siempre delante de mí; Porque está a mi diestra, no seré conmovido. 9 Por tanto, se alegró mi corazón, y se gozó mi alma; También mi carne reposará confiada; 10 Porque no dejarás mi alma en el Seol, Ni permitirás que tu santo vea corrupción. 11 Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre.
Salmo 17
Oración pidiendo protección contra los opresores
1 Oye, oh Señor, una causa justa; atiende a mi clamor; Escucha mi oración hecha de labios sin engaño. 2 De tu presencia proceda mi vindicación; Miran tus ojos la rectitud. 3 Tú has probado mi corazón, me has visitado de noche; Me has hallado fundido, y nada inícuo hallaste; Mi boca no ha transgredido por obra de hombres. 4 Según la palabra de tus labios, Yo me he guardado de las sendas de los violentos. 5 Sustenta mis pasos en tus caminos, Para que ನನ್ನ pies no resbalen. 6 Yo te he invocado, por cuanto tú me oirás, oh Dios; Inclina a mí tu oído, escucha mi palabra. 7 Muestra tus marabillosas misericordias, tú que salvas a los que se refugian en ti, De los que se levantan contra tu diestra. 8 Guárdame como a la niña de tus ojos; Escóndeme bajo la sombra de tus alas, 9 De la vista de los malos que me oponen, De los enemigos mortales que me rodean. 10 Envueltos están en su grosura; Con su boca hablan con soberbia.
Salmo 18
Acción de gracias por la victoria y la liberación
1 Te amo, oh Señor, fortaleza mía. 2 El Señor es mi roca, mi castillo y mi libertador; Mi Dios, mi fortaleza, en él confiaré; Mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio. 3 Invocaré al Señor, digno de ser alabado, Y seré salvo de mis enemigos. 4 Me rodearon ligaduras de muerte, Y torrentes de perversidad me atemorizaron. 5 Ligaduras del Seol me rodearon, Me tendieron lazos de muerte. 6 En mi angustia invocaré al Señor, Y clamé a mi Dios. Él oyó mi voz desde su templo, Y mi clamor llegó delante de él, a sus oídos. 7 La tierra fue conmovida y tembló; Se movieron los cimientos de los montes, Y se estremecieron, porque se airó él. 8 Humo subió de su nariz, De su boca fuego consumidor; Carbones fueron por él encendidos. 9 Inclinó los cielos, y descendió; Y había tinieblas debajo de sus pies. 10 Cabalgó sobre un querubín, y voló; Való sobre las alas del viento.
Salmo 19
La creación revela la gloria de Dios; la perfección de su ley
1 Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la obra de sus manos. 2 Un día emite palabra a otro día, Y una noche a otra noche declara sabiduría. 3 No hay lenguaje, ni palabras, Ni es oída su voz. 4 Por toda la tierra salió su voz, Y hasta el extremo del mundo sus palabras. En ellos puso tabernáculo para el sol; 5 Y este, como esposo que sale de su tálamo, Se alegra cual gigante para correr el camino. 6 Desde un extremo de los cielos es su salida, Y su curso hasta el término de ellos; Y nada hay que se esconda de su calor. 7 La ley del Señor es perfecta, que convierte el alma; El testimonio del Señor es fiel, que hace sabio al sencillo. 8 Los mandamientos del Señor son rectos, que alegran el corazón; El precepto del Señor es puro, que alumbra los ojos. 9 El temor del Señor es limpio, que permanece para siempre; Los juicios del Señor son verdad, todos justos.
Salmo 20
Oración pidiendo la victoria del rey
1 Jehová te oiga en el día de conflicto; El nombre del Dios de Jacob te defienda. 2 Te envíe ayuda desde el santuario, Y desde Sion te sostenga. 3 Haga memoria de todas tus ofrendas, Y acepte tu holocausto. Selah 4 Te dé conforme al deseo de tu corazón, Y cumpla todo tu consejo. 5 Nosotros nos alegraremos en tu salvación, Y alzarémos estandarte en el nombre de nuestro Dios; Cumpla el Señor todas tus peticiones. 6 Ahora conozco que el Señor salva a su ungido; Lo responderá desde sus santos cielos Con la fuerza salvadora de su diestra. 7 Estos confían en carros, y aquellos en caballos; Mas nosotros del nombre del Señor nuestro Dios nos acordaremos. 8 Ellos flaquean y caen, Mas nosotros nos levantamos y estamos en pie. 9 Salva, Señor; Que el Rey nos oiga el día que lo invoquemos.