Todos los Salmos de la Biblia (1 al 150)

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Salmo 21
Sagradas Escrituras

Salmo 21

Alabanza por la victoria y la salvación del rey

1 El rey se alegra en tu poder, oh Señor; Y en tu salvación, ¡cómo se goza gran anhelo!...

Salmo 22
Sagradas Escrituras

Salmo 22

Lamentación y alabanza de un justo

1 Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? ¿Por qué estás tan lejos de mi salva...

Salmo 23
Sagradas Escrituras

Salmo 23

El Señor es mi pastor

1 El Señor es mi pastor; nada me faltará. 2 En lugares de delicados pastos me hará desc...

Salmo 24
Sagradas Escrituras

Salmo 24

El Rey de gloria entra en su santuario

1 Del Señor es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan. 2 Porque él ...

Salmo 25
Sagradas Escrituras

Salmo 25

Oración pidiendo perdón y guía

1 A ti, oh Señor, levantaré mi alma. 2 Dios mío, en ti confío; no sea yo avergonzado, N...

Salmo 26
Sagradas Escrituras

Salmo 26

Vindicación de la integridad y amor por la casa de Dios

1 Júzgame, oh Señor, porque yo en mi integridad he andado; He confiado asimismo en el S...

Salmo 27
Sagradas Escrituras

Salmo 27

Jehová es mi luz y mi salvación

1 El Señor es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? El Señor es la fortaleza de mi v...

Salmo 28
Sagradas Escrituras

Salmo 28

Oración pidiendo ayuda y alabanza por la respuesta

1 A ti clamaré, oh Señor, roca mía; no te desentiendas de mí, Para que, no sea que call...

Salmo 29
Sagradas Escrituras

Salmo 29

La voz del Señor en la tempestad

1 Tributad al Señor, oh hijos de los poderosos, Dad al Señor la gloria y el poder. 2 Da...

Salmo 30
Sagradas Escrituras

Salmo 30

Acción de gracias por la liberación de la muerte

1 Te ensalzaré, oh Señor, porque me has levantado, Y no permitiste que mis enemigos se ...

Salmo 21
Alabanza por la victoria y la salvación del rey
1 El rey se alegra en tu poder, oh Señor; Y en tu salvación, ¡cómo se goza gran anhelo! 2 Le has concedido el deseo de su corazón, Y no le negaste la petición de sus labios. Selah 3 Porque le has salido al encuentro con bendiciones de bien; Corona de oro fino has puesto sobre su cabeza. 4 Vida te demandó, y se la diste; Largura de días eternamente y para siempre. 5 Grande es su gloria en tu salvación; Honra y majestad has puesto sobre él. 6 Pues le has hecho bien para siempre; Le has llenado de alegría con tu rostro. 7 Por cuanto el rey confía en el Señor, Y en la misericordia del Altísimo, no será conmovido. 8 Hallará tu mano a todos tus enemigos; Tu diestra hallará a los que te aborrecen. 9 Los pondrás como horno de fuego en el tiempo de tu ira; El Señor los deshará en su furor, y fuego los consumirá. 10 Su fruto destruirás de la tierra, Y su descendencia de entre los hijos de los hombres. 11 Porque intentaron el mal contra ti; Fraguaron maquinaciones, mas no prevalecerán; 12 Pues tú los pondrás en fuga; con tus cuerdas en tus rostros dispondrás contra ellos. 13 Ensalzado seas, oh Señor, en tu poder; Cantaremos y alabaremos tu poderío.
Salmo 22
Lamentación y alabanza de un justo
1 Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación, y de las palabras de mi clamor? 2 Dios mío, clamo de día, y no oyes; Y de noche, y no hay para mí reposo. 3 Pero tú eres santo, Tú que habitas entre las alabanzas de Israel. 4 En ti esperaron nuestros padres; Esperaron, y tú los libraste. 5 Clamaron a ti, y fueron librados; Confiaron en ti, y no fueron avergonzados. 6 Mas yo soy gusano, y no hombre; Oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo. 7 Todos los que me ven me escarnecen; Estiran la boca, menean la cabeza, diciendo: 8 Encomendóse al Señor; líbrele él; Sálvese, puesto que en él se complacía. 9 Pero tú eres el que me sacó del vientre; El que me hacía estar confiado desde que estaba a los pechos de mi madre. 10 Sobre ti fui echado desde antes de nacer; Desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios. 11 No te alejes de mí, porque la angustia está cerca; Porque no hay quien ayude. 12 Muchos toros me han rodeado; Fuertes toros de Basán me han cercado. 13 Abrieron sobre mí su boca Como león rapaz y rugiente. 14 Como aguas he sido derramado, Y todos mis huesos se descoyuntaron; Mi corazón fue como cera, Derritiéndose en medio de mis entrañas. 15 Como un tejado se secó mi vigor, Y mi lengua se pegó a mi paladar; Y me has puesto en el polvo de la muerte. 16 Porque perros me han rodeado; Cuadrilla de malhechores me ha cercado; Horadaron mis manos y mis pies. 17 Contar puedo todos mis huesos; Ellos me miran y me observan. 18 Repartieron entre sí mis vestidos, Y sobre mi ropa echaron suertes. 19 Mas tú, oh Señor, no te alejes; Fortaleza mía, apresúrate a socorrerme. 20 Libra de la espada mi alma, Del poder del perro mi vida. 21 Sálvame de la boca del león, Y óyeme librándome de los cuernos de los unicornios. 22 Cantaré tu nombre a mis hermanos; En medio de la congregación te alabaré. 23 Los que teméis al Señor, alabadle; Glorificadle, descendencia toda de Jacob; Y temedle, vosotros, simiente toda de Israel. 24 Porque no menospreció ni abominó la aflicción del pobre, Ni escondió de él su rostro; Sino que cuando clamó a él, le oyó. 25 De ti será mi alabanza en la gran congregación; Mis votos pagaré delante de los que le temen. 26 Los humildes comerán y serán saciados; Alabarán al Señor los que le buscan; Vivirá vuestro corazón para siempre. 27 Se acordarán, y se volverán al Señor todos los confines de la tierra; Y todas las familias de las naciones adorarán delante de ti. 28 Porque del Señor es el reino, Y él regirá las naciones. 29 Comerán y adorarán todos los poderosos de la tierra; Se postrarán delante de él todos los que descienden al polvo, Y ninguno puede mantener viva su alma. 30 La posteridad le servirá; Será anunciada del Señor para la generación venidera. 31 Vendrán, y anunciarán su justicia; A pueblo no nacido aún, anunciarán que él hizo esto.
Salmo 23
El Señor es mi pastor
1 El Señor es mi pastor; nada me faltará. 2 En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará. 3 Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. 4 Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. 5 Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; Ungiste mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. 6 Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en la casa del Señor habitaré por largos días.
Salmo 24
El Rey de gloria entra en su santuario
1 Del Señor es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan. 2 Porque él la fundó sobre los mares, Y la afirmó sobre los ríos. 3 ¿Quién subirá al monte del Señor? ¿Y quién estará en su lugar santo? 4 El limpio de manos y puro de corazón; Que no ha elevado su alma a cosas vanas, Ni jurado con engaño. 5 Él recibirá bendición del Señor, Y justicia del Dios de salvación. 6 Tal es la generación de los que le buscan, De los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob. Selah 7 Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, Y alzaos vosotras, puertas eternas, Y entrará el Rey de gloria. 8 ¿Quién es este Rey de gloria? El Señor fuerte y valiente, El Señor poderoso en batalla. 9 Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, Y alzaos vosotras, puertas eternas, Y entrará el Rey de gloria. 10 ¿Quién es este Rey de gloria? El Señor de los ejércitos, Él es el Rey de gloria. Selah
Salmo 25
Oración pidiendo perdón y guía
1 A ti, oh Señor, levantaré mi alma. 2 Dios mío, en ti confío; no sea yo avergonzado, No se alegren de mí mis enemigos. 3 Ciertamente ninguno de los que esperan en ti será confundido; Serán avergonzados los que se rebelan sin causa. 4 Muéstrame, oh Señor, tus caminos; Enséñame tus sendas. 5 Encaminame en tu verdad, y enséñame, Porque tú eres el Dios de mi salvación; En ti he esperado todo el día. 6 Acuérdate, oh Señor, de tus piedades y de tus misericordias, Que son perpetuas. 7 De los pecados de mi juventud, y de mis rebeliones, no te acuerdes; Conforme a tu misericordia acuérdate de mí, por tu bondad, oh Señor. 8 Bueno y recto es el Señor; Por tanto, él enseñará a los pecadores el camino. 9 Encaminará a los humildes por el juicio, Y enseñará a los mansos su carrera. 10 Todas las sendas del Señor son misericordia y verdad, Para los que guardan su pacto y sus testimonios. 11 Por amor de tu nombre, oh Señor, Perdonarás también mi pecado, que es grande. 12 ¿Quién es el hombre que teme al Señor? Él le enseñará el camino que ha de escoger. 13 Su alma morará en el bien, Y su simiente heredará la tierra. 14 La comunión del Señor es con los que le temen, Y a ellos hará conocer su pacto. 15 Mis ojos están siempre hacia el Señor, Porque él sacará mis pies de la red. 16 Mírame, y ten misericordia de mí, Porque estoy solo y afligido. 17 Las angustias de mi corazón se han ensanchado; Sácame de mis congojas. 18 Mira mi aflicción y mi trabajo, Y perdona todos mis pecados. 19 Mira mis enemigos, cómo se han multiplicado, Y con odio violento me aborrecen. 20 Guarda mi alma, y líbrame; No sea yo avergonzado, porque en ti confié. 21 Integridad y rectitud me guarden, Porque en ti he esperado. 22 Redime, oh Dios, a Israel De todas sus angustias.
Salmo 26
Vindicación de la integridad y amor por la casa de Dios
1 Júzgame, oh Señor, porque yo en mi integridad he andado; He confiado asimismo en el Señor sin dudar. 2 Pruébame, oh Señor, y examina; Mi mente y mi corazón. 3 Porque tu misericordia está delante de mis ojos, Y ando en tu verdad. 4 No me he sentado con hombres hipócritas, Ni entraré con los que andan en ocultos. 5 Aorrezco la congregación de los malignos, Y con los impíos no me sentaré. 6 Lavaré en inocencia mis manos, Y así andaré alrededor de tu altar, oh Señor, 7 Para dar gracias con voz de alabanza, Y para contar todas tus maravillas. 8 Señor, la habitación de tu casa he amado, Y el lugar de la morada de tu gloria. 9 No arrebates con los pecadores mi alma, Ni con los hombres sanguíneos mi vida; 10 En cuyas manos hay iniquidad, Y su diestra está llena de sobornos. 11 Mas yo en mi integridad andaré; Redímeme, y ten misericordia de mí. 12 Mi pie ha estado en rectitud; En las congregaciones bendeciré al Señor.
Salmo 27
Jehová es mi luz y mi salvación
1 El Señor es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? El Señor es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme? 2 Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, Para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron. 3 Aunque un ejército acampe contra mí, No temerá mi corazón; Aunque contra mí se levante guerra, Yo estaré confiado. 4 Una cosa he demandado al Señor, esta buscaré; Que esté yo en la casa del Señor todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura del Señor, y para inquirir en su templo. 5 Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; Me ocultará en lo secreto de su morada; Sobre una roca me pondrá en alto. 6 Luego levantará mi cabeza sobre mis enemigos que me rodean; Y yo sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilo; Cantaré y entonaré alabanzas al Señor. 7 Oye, oh Señor, mi voz con que a ti clamo; Ten misericordia de mí, y respóndeme. 8 Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro. Tu rostro buscaré, oh Señor. 9 No escondas tu rostro de mí; No desplaces con ira a tu siervo; Mi ayuda has sido. No me dejes ni me desampares, Dios de mi salvación. 10 Aunque mi padre y mi madre me dejaran, Con todo, el Señor me recogerá. 11 Enséñame, oh Señor, tu camino, Y guíame por senda de rectitud, a causa de mis enemigos. 12 No me entregues a la voluntad de mis enemigos; Porque se han levantado contra mí testigos falsos, y los que respiran crueldad. 13 Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad del Señor En la tierra de los vivientes. 14 Aguarda al Señor; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; Sí, espera al Señor.
Salmo 28
Oración pidiendo ayuda y alabanza por la respuesta
1 A ti clamaré, oh Señor, roca mía; no te desentiendas de mí, Para que, no sea que callando tú de mí, Yo sea semejante a los que descienden al sepulcro. 2 Oye la voz de mis ruegos cuando clamo a ti, Cuando alzo mis manos hacia tu santo templo. 3 No me arrebates con los malos, y con los que hacen iniquidad, Los cuales hablan paz con sus prójimos, pero la maldad está en sus corazones. 4 Dales conforme a su obra, y conforme a la maldad de sus hechos; Dales conforme a la obra de sus manos; pagales su salario. 5 Por cuanto no atendieron a los hechos del Señor, Ni a la obra de sus manos, Él los derribará, y no los edificará. 6 Bendito sea el Señor, Porque oyó la voz de mis ruegos. 7 El Señor es mi fortaleza y mi escudo; En él confió mi corazón, y fui ayudado, Por lo que se gozó mi corazón, Y con mi cántico le alabaré. 8 El Señor es la fuerza de su pueblo, Y el refugio salvador de su ungido. 9 Salva a tu pueblo, y bendice a tu heredad; Y pastoréalos y susténtalos para siempre.
Salmo 29
La voz del Señor en la tempestad
1 Tributad al Señor, oh hijos de los poderosos, Dad al Señor la gloria y el poder. 2 Dad al Señor la gloria debida a su nombre; Adorad al Señor en la hermosura de la santidad. 3 Voz del Señor sobre las aguas; El Dios de gloria tronó; El Señor sobre las muchas aguas. 4 Voz del Señor con potencia; Voz del Señor con gloria. 5 Voz del Señor que quebranta los cedros; Quebrantó el Señor los cedros del Líbano. 6 Los hizo saltar como becerros; Al Líbano y al Sirión como a hijos de unicornios. 7 Voz del Señor que derrama llamas de fuego; 8 Voz del Señor que hace temblar el desierto; Hizo temblar el Señor el desierto de Cades. 9 Voz del Señor que hace parir a las ciervas, Y desnuda los bosques; En su templo todo proclama su gloria. 10 El Señor preside en el diluvio; Se sentó el Señor como Rey para siempre. 11 El Señor dará fuerza a su pueblo; El Señor bendecirá a su pueblo con paz.
Salmo 30
Acción de gracias por la liberación de la muerte
1 Te ensalzaré, oh Señor, porque me has levantado, Y no permitiste que mis enemigos se alegrasen de mí. 2 Oh Señor, Dios mío, a ti clamé, y me sanaste. 3 Oh Señor, sacaste mi alma del Seol; Me diste vida, para que no descendiera al sepulcro. 4 Cantad salmos al Señor, vosotros sus santos, Y celebrad la memoria de su santidad. 5 Porque un momento es su ira, Pero su favor dura toda la vida; Por la noche durará el lloro, Y a la mañana vendrá la alegría. 6 En mi prosperidad dije yo: No seré conmovido jamás. 7 Tú, oh Señor, con tu favor me afirmaste como monte fuerte; Escondiste tu rostro, fui turbado. 8 A ti, oh Señor, clamé; Y al Señor supliqué: 9 ¿Qué provecho hay en mi sangre cuando descienda al sepulcro? ¿Te alabará el polvo? ¿Anunciará tu verdad? 10 Oye, oh Señor, y ten misericordia de mí; Señor, sé tú mi ayudador. 11 Has cambiado mi lamento en baile; Desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría, 12 Por tanto, a ti cantaré, gloria mía, y no estaré callado; Oh Señor, Dios mío, te alabaré para siempre.