Todos los Salmos de la Biblia (1 al 150)

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Salmo 51
Sagradas Escrituras

Salmo 51

Misericordia, oh Dios, conforme a tu misericordia

1 Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; Conforme a la multitud de tus ...

Salmo 52
Sagradas Escrituras

Salmo 52

La maldad de Doeg y la confianza en Dios

1 ¿Por qué te jactas de maldad, oh poderoso? La misericordia de Dios es continua. 2 Ult...

Salmo 53
Sagradas Escrituras

Salmo 53

La necedad y la maldad del hombre

1 Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, e hicieron abominable ma...

Salmo 54
Sagradas Escrituras

Salmo 54

Oración pidiendo defensa contra los enemigos

1 Oh Dios, sálvame por tu nombre, Y con tu poder defiéndeme. 2 Oh Dios, oye mi oración;...

Salmo 55
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Salmo 55

Lamentación ante la traición de un amigo

1 Escucha, oh Dios, mi oración, Y no te escondas de mi súplica. 2 Atiéndeme, y respónde...

Salmo 56
Sagradas Escrituras

Salmo 56

Confianza en Dios en medio del peligro

1 Ten misericordia de mí, oh Dios, porque el hombre me devoró; Combatiéndome, me oprime...

Salmo 57
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Salmo 57

Oración pidiendo liberación en la prueba

1 Ten misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia de mí; Porque en ti ha confiado mi ...

Salmo 58
Sagradas Escrituras

Salmo 58

Juicio contra los jueces injustos

1 ¿Oh congregación, pronunciáis en verdad justicia? ¿Juzgáis rectamente, hijos de los h...

Salmo 59
Sagradas Escrituras

Salmo 59

Oración pidiendo liberación de los malvados

1 Líbrame de mis enemigos, oh Dios mío; Ponme a salvo de los que se levantan contra mí....

Salmo 60
Sagradas Escrituras

Salmo 60

Lamentación por una derrota y oración por la victoria

1 Oh Dios, nos has desechado, nos has derribado; Te has airado; vuélvete a nosotros. 2 ...

Salmo 51
Misericordia, oh Dios, conforme a tu misericordia
1 Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. 2 Lávame más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecado. 3 Porque yo reconozco mis rebeliones, Y mi pecado está siempre delante de mí. 4 Contra ti, contra ti solo he pecado, Y he hecho lo malo delante de tus ojos; Para que seas reconocido justo en tu palabra, Y tenido por puro en tu juicio. 5 He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre. 6 He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo, Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría. 7 Purifícame con hisopo, y seré limpio; Lávame, y seré más blanco que la nieve. 8 Hazme oír gozo y alegría, Y se recrearán los huesos que has abatido. 9 Esconde tu rostro de mis pecados, Y borra todas mis maldades. 10 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí. 11 No me eches de delante de ti, Y no quites de mi tu santo Espíritu. 12 Vuélveme el gozo de tu salvación, Y espíritu noble me sustente. 13 Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos, Y los pecadores se convertirán a ti. 14 Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salvación; Cantará mi lengua tu justicia. 15 Señor, abre mis labios, Y anunciará mi boca tu alabanza. 16 Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría; No quieres holocausto. 17 Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios. 18 Haz bien con tu benevolencia a Sion; Edifica los muros de Jerusalén. 19 Entonces te agradarán los sacrificios de justicia, el holocausto u ofrenda del todo quemada; Entonces ofrecerán becerros sobre tu altar.
Salmo 52
La maldad de Doeg y la confianza en Dios
1 ¿Por qué te jactas de maldad, oh poderoso? La misericordia de Dios es continua. 2 Ultrajes maquina tu lengua; Como navaja afilada, hacedora de engaño. 3 Amaste el mal más que el bien, La mentira más que la hablar justicia. Selah 4 Has amado toda palabra de destrucción, Oh lengua engañosa. 5 Por tanto, Dios te destruirá para siempre; Te asolará y te arrancará de tu morada, Y te desarraigará de la tierra de los vivientes. Selah 6 Verán los justos, y temerán; Y se reirán de él, diciendo: 7 He aquí el hombre que no puso a Dios por su fortaleza, Sino que confió en la multitud de sus riquezas, Y se mantuvo en su maldad. 8 Pero yo estoy como olivo verde en la casa de Dios; En la misericordia de Dios confío eternamente y para siempre. 9 Te alabaré para siempre, porque lo has hecho así; Y esperaré en tu nombre, porque es bueno, delante de tus santos.
Salmo 53
La necedad y la maldad del hombre
1 Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, e hicieron abominable maldad; No hay quien haga el bien. 2 Dios desde los cielos miró sobre los hijos de los hombres, Para ver si había algún entendimiento, Que buscase a Dios. 3 Todos se han desviado, a una se han corrompido; No hay quien haga el bien, no hay ni siquiera uno. 4 ¿No tienen conocimiento todos los que hacen iniquidad, Que devoran a mi pueblo como si comiesen pan, Y a Dios no invocan? 5 Allí temieron de gran temor donde no había miedo; Porque Dios ha esparcido los huesos del que encampó contra ti; Los avergonzaste, porque Dios los desechó. 6 ¡Oh, si saliera de Sion la salvación de Israel! Cuando Dios hiciere volver a los cautivos de su pueblo, Se gozará Jacob, y se alegrará Israel.
Salmo 54
Oración pidiendo defensa contra los enemigos
1 Oh Dios, sálvame por tu nombre, Y con tu poder defiéndeme. 2 Oh Dios, oye mi oración; Escucha las razones de mi boca. 3 Porque extraños se han levantado contra mí, Y violentos buscan mi vida; No han puesto a Dios delante de sí. Selah 4 He aquí, Dios es el ayudador mío; El Señor es el que sostiene mi vida. 5 Él devolverá el mal a mis enemigos; Destrúyelos por tu verdad. 6 Voluntariamente sacrificaré a ti; Alabare tu nombre, oh Señor, porque es bueno. 7 Porque me ha librado de toda angustia, Y mis ojos han visto la ruina de mis enemigos.
Salmo 55
Lamentación ante la traición de un amigo
1 Escucha, oh Dios, mi oración, Y no te escondas de mi súplica. 2 Atiéndeme, y respóndeme; Clamo en mi oración, y estoy conmovido, 3 A causa de la voz del enemigo, Por la opresión del impío; Porque sobre mí arrojan iniquidad, Y con furor me atribulan. 4 Mi corazón está dolorido dentro de mí, Y terrores de muerte sobre mí han caído. 5 Temor y temblor vinieron sobre mí, Y terror me ha cubierto. 6 Y dije: ¡Quién me diese alas como de paloma! Volaría yo, y descansaría. 7 Huiría lejos; Moraría en el desierto. Selah 8 Me apresuraría a escapar Del viento borrascoso, de la tempestad. 9 Destrúyelos, oh Señor, divide la lengua de ellos; Porque he visto violencia y rencilla en la ciudad. 10 Día y noche la rodean sobre sus muros, Iniquidad y trabajo hay en medio de ella. 11 Maldad hay en medio de ella; El fraude y el engaño no se apartan de sus plazas. 12 Porque no me afrentó un enemigo, Lo cual habría soportado; Ni se alzó contra mí el que me aborrecía, De lo cual me habría ocultado; 13 Sino tú, un hombre igual a mí, Mi compañero, y mi conocido; 14 Que juntos teníamos dulce comunión, Y andábamos en la casa de Dios en compañía. 15 Que la muerte les sorprenda; Desciendan vivos al Seol, Porque hay maldades en sus moradas, en medio de ellos. 16 En cuanto a mí, a Dios clamaré; Y el Señor me salvará. 17 Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré, Y él oirá mi voz. 18 Él redimirá en paz mi alma de la guerra contra mí, Aunque contra mí haya muchos. 19 Dios oirá, y los quebrantará, El que es desde la antigüedad. Selah 20 Por cuanto no cambian, Ni temen a Dios, 21 Extendió su mano contra los en paz con él; Violó su pacto. 22 Los dichos de su boca son más blandos que mantequilla, Pero guerra hay en su corazón; Sus palabras son más suaves que el aceite, Pero ellas son espadas desnudas. 23 Echa sobre el Señor tu carga, y él te sustentará; No dejará para siempre caído al justo.
Salmo 56
Confianza en Dios en medio del peligro
1 Ten misericordia de mí, oh Dios, porque el hombre me devoró; Combatiéndome, me oprime todo el día. 2 Todo el día mis enemigos me devoran; Porque son muchos los que pelean contra mí, oh Altísimo. 3 El día que temo, Yo en ti confío. 4 En Dios alabaré su palabra; En Dios he confiado; no temeré; ¿Qué puede hacerme el hombre? 5 Todos el día pervierten mi causa; Contra mí son todos sus pensamientos para mal. 6 Se juntan, se asocian, asechan mis pasos, Como quien espera armar lazo a mi alma. 7 Por su iniquidad los harás escapar; Derriba con furor a los pueblos, oh Dios. 8 Mis huidas tú has contado; Pon mis lágrimas en tu redoma; ¿No están ellas en tu libro? 9 Entonces serán mis enemigos atrás el día en que yo clame; Esto sé, que Dios está por mí. 10 En Dios alabaré su palabra; En el Señor alabaré su palabra. 11 En Dios he confiado; no temeré; ¿Qué puede hacerme el hombre? 12 Sobre mí están, oh Dios, tus votos; Te daré alabanzas. 13 Porque has librado mi alma de la muerte, Y mis pies de caída, Para que ande delante de Dios En la luz de los vivientes.
Salmo 57
Oración pidiendo liberación en la prueba
1 Ten misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia de mí; Porque en ti ha confiado mi alma, Y en la sombra de tus alas me ampararé Hasta que pasen los quebrantos. 2 Clamaré al Dios Altísimo, Al Dios que me favorece. 3 Él enviará desde los cielos, y me salvará De la afrenta del que me devora. Selah 4 Dios enviará su misericordia y su verdad. Mi vida está entre leones; Estoy acostado entre hijos de hombres encendidos, Cuyos dientes son lanzas y saetas, Y cuya lengua es espada aguda. 5 Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios; Sobre toda la tierra sea tu gloria. 6 Red para mis pasos han preparado; Mi alma está abatida; Han cavado un hoyo delante de mí; En medio de él han caído ellos mismos. Selah 7 Pronto está mi corazón, oh Dios, mi corazón está dispuesto; Cantaré y entonaré alabanzas. 8 Despierta, oh gloria mía; despierta, salterio y arpa; Me despertaré de mañana. 9 Te alabaré entre los pueblos, oh Señor; Cantaré de ti entre las naciones. 10 Porque grande es hasta los cielos tu misericordia, Y hasta las nubes tu verdad. 11 Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios; Sobre toda la tierra sea tu gloria.
Salmo 58
Juicio contra los jueces injustos
1 ¿Oh congregación, pronunciáis en verdad justicia? ¿Juzgáis rectamente, hijos de los hombres? 2 Antes en el corazón maquináis iniquidades; Organizáis la violencia de vuestras manos en la tierra. 3 Se estriaron los impíos desde la matriz; Se descarriaron hablando mentira desde que nacieron. 4 Veneno tienen semejante al veneno de la serpiente; Son como el áspid sordo que cierra su oído, 5 Que no oye la voz de los encantadores, Del encantador hábil en encantar. 6 Oh Dios, quiebra sus dientes en su boca; Corta, oh Señor, los colmillos de los leoncillos. 7 Sean disipados como aguas que corren; Cuando disparen sus saetas, sean hechas pedazos. 8 Pasen como el caracol que se deslíe; Como el abortivo de mujer, no vean el sol. 9 Antes que vuestras ollas sientan la madera del espino, Así vivos, así con ira, los arrebatará él. 10 Se alegrará el justo cuando viese la venganza; Sus pies lavará en la sangre del impío. 11 Entonces dirá el hombre: Ciertamente hay galardón para el justo; Ciertamente hay Dios que juzga en la tierra.
Salmo 59
Oración pidiendo liberación de los malvados
1 Líbrame de mis enemigos, oh Dios mío; Ponme a salvo de los que se levantan contra mí. 2 Líbrame de los que hacen iniquidad, Y sálvame de hombres sanguinarios. 3 Porque he aquí están acechando mi vida; Se han juntado contra mí poderosos, No por transgresión mía, ni por pecado mío, oh Señor. 4 Sin iniquidad mía corren y se preparan; Despierta para venir a mi encuentro, y mira. 5 Y tú, Señor Dios de los ejércitos, Dios de Israel, Despierta para visitar a todas las naciones; No tengas misericordia de todos los transgresores malignos. Selah 6 Volverán a la tarde, mugirán como perros, Y rodearán la ciudad. 7 He aquí bullen con su boca; Espadas hay en sus labios, Porque dicen: ¿Quién oye? 8 Mas tú, oh Señor, te reirás de ellos; Te burlarás de todas las naciones. 9 A causa de su fuerza esperaré en ti; Porque Dios es mi refugio. 10 El Dios de mi misericordia irá delante de mí; Dios hará que vea en mis enemigos mi deseo. 11 No los mates, para que mi pueblo no se olvide; Dispersalos con tu poder, y abátelos, Señor, escudo nuestro. 12 Por el pecado de su boca, por la palabra de sus labios, Sean presos en su soberbia, Y por la maldición y mentira que dicen. 13 Consúmelos en furor, consúmelos, para que no sean; Y sepan que Dios gobierna en Jacob Hasta los fines de la tierra. Selah 14 Vuelvan a la tarde, mugirán como perros, Y rodearán la ciudad. 15 Andarán ellos errantes para hallas qué comer; Y si no se saciaran, pasarán la noche murmurando. 16 Pero yo cantaré de tu poder, Y alabaré de mañana tu misericordia; Porque has sido mi amparo Y refugio en el día de mi angustia. 17 Fortaleza mía, a ti cantaré; Porque eres, oh Dios, mi refugio, el Dios de mi misericordia.
Salmo 60
Lamentación por una derrota y oración por la victoria
1 Oh Dios, nos has desechado, nos has derribado; Te has airado; vuélvete a nosotros. 2 Has hecho temblar la tierra, la has hendido; Repara sus roturas, porque titubea. 3 Has hecho ver a tu pueblo cosas duras; Nos has hecho beber vino de aturdimiento. 4 Has dado a los que te temen bandera Para que la alcen por causa de la verdad. Selah 5 Para que sean amados tus amados, Sálvame con tu diestra, y respóndeme. 6 Dios ha dicho en su santuario: Me alegraré; Repartiré a Siquem, y mediré el valle de Sucot. 7 M mío es Galaad, y mío es Manasés; Y Efraín es la fortaleza de mi cabeza; Judá es mi legislador. 8 Moab es la vasija de mi lavado; Sobre Edom echaré mi calzado; Me alegraré sobre Filistea. 9 ¿Quién me guiará a la ciudad fortificada? ¿Quién me guiará hasta Edom? 10 ¿No nos has desechado tú, oh Dios, Y no sales, oh Dios, con nuestros ejércitos? 11 Danos socorro contra el vana angustia; Porque vana es la ayuda del hombre. 12 En Dios haremos proezas; Y él hollará a nuestros enemigos.