Todos los Salmos de la Biblia (1 al 150)

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Salmo 61
Sagradas Escrituras

Salmo 61

Oración confiada bajo la protección de Dios

1 Oye, oh Dios, mi clamor; Apresta atención a mi oración. 2 Desde el cabo de la tierra ...

Salmo 62
Sagradas Escrituras

Salmo 62

Dios es el único refugio y salvación

1 En Dios solamente está acallada mi alma; De él viene mi salvación. 2 Él solamente es ...

Salmo 63
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Salmo 63

Sed de Dios en el desierto

1 Oh Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; Mi alma tiene sed de ti, mi carne...

Salmo 64
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Salmo 64

Oración pidiendo protección contra los malvados

1 Oye, oh Dios, mi voz en mi oración; Guarda mi vida del miedo del enemigo. 2 Escóndeme...

Salmo 65
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Salmo 65

Acción de gracias por la bondad de Dios en la naturaleza

1 Tu alabanza en Sion espera por ti, oh Dios; Y a ti se pagarán los votos. 2 Tú oyes la...

Salmo 66
Sagradas Escrituras

Salmo 66

Alabanza por las grandes obras de Dios

1 Aclamad a Dios con alegría, toda la tierra. 2 Cantad la gloria de su nombre; Poned gl...

Salmo 67
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Salmo 67

Oración para que Dios bendiga a las naciones

1 Dios tenga misericordia de nosotros, y nos bendiga; Haga resplandecer su rostro sobre...

Salmo 68
Sagradas Escrituras

Salmo 68

Dios se levanta en favor de su pueblo

1 Levántese Dios, sean esparcidos sus enemigos, Y huyan de su presencia los que le abor...

Salmo 69
Sagradas Escrituras

Salmo 69

Lamentación y súplica de liberación

1 Sálvame, oh Dios, Porque las aguas han entrado hasta mi alma. 2 Estoy hundido en lodo...

Salmo 70
Sagradas Escrituras

Salmo 70

Oración pidiendo socorro urgente

1 Oh Dios, acude a librarme; Señor, apresúrate a socorrerme. 2 Sean avergonzados y conf...

Salmo 61
Oración confiada bajo la protección de Dios
1 Oye, oh Dios, mi clamor; Apresta atención a mi oración. 2 Desde el cabo de la tierra clamaré a ti, cuando mi corazón desmayare; Llévame a la roca que es más alta que yo. 3 Porque tú has sido mi refugio, Y torre fuerte delante del enemigo. 4 Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre; Estaré seguro bajo la cubierta de tus alas. Selah 5 Porque tú, oh Dios, has oído mis votos; Has dado la heredad de los que temen tu nombre. 6 Días sobre días añadirás al rey; Sus años serán como generación y generación. 7 Estará para siempre delante de Dios; Prepara misericordia y verdad para que le guarden. 8 Así cantaré a tu nombre para siempre, Pagando mis votos cada día.
Salmo 62
Dios es el único refugio y salvación
1 En Dios solamente está acallada mi alma; De él viene mi salvación. 2 Él solamente es mi roca y mi salvación; Es mi refugio, no resbalaré mucho. 3 ¿Hasta cuándo maquetaréis contra un hombre? Seréis asesinados todos vosotros; Seréis como pared inclinada, como cerca derribada. 4 Solamente consultan para arrojarle de su grandeza; Se complacen en la mentira; Con su boca bendicen, pero maldicen en su corazón. Selah 5 Alma mía, en Dios solamente espera, Porque de él es mi esperanza. 6 Él solamente es mi roca y mi salvación; Es mi refugio, no resbalaré. 7 En Dios está mi salvación y mi gloria; En Dios está la roca de mi fortaleza, y mi refugio. 8 Esperad en él en todo tiempo, oh pueblo; Derramad delante de él vuestro corazón; Dios es nuestro refugio. Selah 9 Por cierto, vanidad son los hijos de los hombres, mentira los hijos de varón; Pesados en balanza, todos ellos juntos son más vanos que la vanidad. 10 No confiéis en la violencia, Ni os hagáis vanos en el robo; Si las riquezas se aumentan, no pongáis el corazón en ellas. 11 Una vez habló Dios; Dos veces he oído esto: Que de Dios es el poder, 12 Y tuya, oh Señor, es la misericordia; Porque tú pagas a cada uno conforme a su obra.
Salmo 63
Sed de Dios en el desierto
1 Oh Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, En tierra seca y árida donde no hay aguas, 2 Para ver tu poder y tu gloria, Así como te he mirado en el santuario. 3 Porque mejor es tu misericordia que la vida; Mis labios te alabarán. 4 Así te bendeciré en mi vida; En tu nombre alzaré mis manos. 5 Como de meollo y de grosura será saciada mi alma, Y con labios de júbilo te alabará mi boca, 6 Cuando me acuerde de ti en mi lecho, Cuando medite en ti en las vigilias de la noche. 7 Porque has sido mi socorro, Y así en la sombra de tus alas me alegraré. 8 Está mi alma apegada a ti; Tu diestra me ha sostenido. 9 Pero los que buscan mi vida para destruir la destrucción de ella, Desprenderán a las profundidades de la tierra. 10 Los entregarán a filo de espada; Serán porción de chacales. 11 Pero el rey se alegrará en Dios; Será alabado cualquiera que jura por él; Porque la boca de los que hablan mentira será cerrada.
Salmo 64
Oración pidiendo protección contra los malvados
1 Oye, oh Dios, mi voz en mi oración; Guarda mi vida del miedo del enemigo. 2 Escóndeme de la conspiración de los malignos, De la turba de los que hacen iniquidad, 3 Que afilaron su lengua como espada, Lancaron saeta suya, palabra amarga, 4 Para disparar en oculto contra el íntegro; De improviso disparan sobre él, y no temen. 5 Obstinados en su mal diseño, Hablan de esconder lazos; Dicen: ¿Quién los verá? 6 Buscan iniquidades, consumen un designio bien investigado; Y el íntimo pensamiento de cada uno de ellos, y el corazón, es profundo. 7 Mas Dios los disparará con saeta; De improviso serán sus heridas. 8 Sus lenguas los harán caer; Se espantarán todos los que los vean. 9 Y temerán todos los hombres, Y anunciarán la obra de Dios, Y entenderán su hecho. 10 Se alegrará el justo en el Señor, y confiará en él; Y se gloriarán todos los rectos de corazón.
Salmo 65
Acción de gracias por la bondad de Dios en la naturaleza
1 Tu alabanza en Sion espera por ti, oh Dios; Y a ti se pagarán los votos. 2 Tú oyes la oración; A ti vendrá toda carne. 3 Las iniquidades prevalecen contra mí; Mas nuestras rebeliones tú las perdonarás. 4 Bienaventurado el que tú escogieres y acercares a ti, Para que habite en tus atrios; Seremos saciados del bien de tu casa, De tu santo templo. 5 Con cosas terribles nos responderás tú en justicia, Oh Dios de nuestra salvación, Esperanza de todos los confines de la tierra, y de los más remotos mares. 6 Tú, el que afirma los montes con su poder, Ceñido de potencia; 7 El que sosiega el estruendo de los mares, el estruendo de sus ondas, Y el alboroto de las naciones. 8 Por tanto, los habitantes de los fines de la tierra temen de tus maravillas; Tú haces alegrar las salidas de la mañana y de la tarde. 9 Visitas la tierra, y la riegas; En gran manera la enriqueces con el río de Dios, lleno de aguas; Preparas el grano de ellos, cuando así la preparas. 10 Haces embriagar sus surcos, haces descender las lluvias a sus canales; La ablandas con lluvias, bendices sus renuevos. 11 Tú coronas el año con tus bienes, Y tus nubes destilan grosura. 12 Destilan sobre los pastizales del desierto, Y los collados se ciñen de alegría. 13 Se vistieron de manadas los llanos, Y los valles se cubrieron de grano; Dan voces de júbilo, y aun cantan.
Salmo 66
Alabanza por las grandes obras de Dios
1 Aclamad a Dios con alegría, toda la tierra. 2 Cantad la gloria de su nombre; Poned gloria en su alabanza. 3 Decid a Dios: ¡Cuán imponentes son tus obras! Por la grandeza de tu poder te someterán tus enemigos. 4 Toda la tierra te adorará, Y cantará a ti; Cantarán a tu nombre. Selah 5 Venid, y ved las obras de Dios, Temible en hechos sobre los hijos de los hombres. 6 Volvió el mar en seco; por el río pasaron a pie; Allí nos alegramos en él. 7 Él se theñorea con su poder para siempre; Sus ojos están sobre las naciones; Los rebeldes no sean exaltados. Selah 8 Bendecid, pueblos, a nuestro Dios, Y haced oír la voz de su alabanza. 9 El que puso nuestra alma en vida, Y no permitió que nuestros pies resbalasen. 10 Porque tú nos probaste, oh Dios; Nos ensayaste como se afina la plata. 11 Nos metiste en la red; Pusiste opresión sobre nuestros lomos. 12 Hiciste cabalgar hombres sobre nuestra cabeza; Pasamos por el fuego y por el agua, Y nos sacaste a abundancia. 13 Entraré en tu casa con holocaustos; Te pagaré mis votos, 14 Que labios prometieron mis labios, Y habló mi boca cuando estaba en angustia. 15 Holocausto de animales engordados te ofreceré, con sahumerio de carneros; Ofreceré machos cabríos y toros. Selah 16 Venid, oid, todos los que teméis a Dios, Y contaré lo que ha hecho a mi alma. 17 A él clamé con mi boca, Y fue exaltado con mi lengua. 18 Si iniquidad hubiese yo mirado en mi corazón, El Señor no me habría escuchado. 19 Mas ciertamente me oyó Dios; Atendió a la voz de mi oración. 20 Bendito sea Dios, Que no echó de sí mi oración, ni de mí su misericordia.
Salmo 67
Oración para que Dios bendiga a las naciones
1 Dios tenga misericordia de nosotros, y nos bendiga; Haga resplandecer su rostro sobre nosotros. Selah 2 Para que sea conocido en la tierra tu camino, En todas las naciones tu salvación. 3 Te alaben los pueblos, oh Dios; Todos los pueblos te alaben. 4 Se alegren y canten con júbilo las naciones; Porque juzgarás a los pueblos con equidad, Y pastorearás a las naciones en la tierra. Selah 5 Te alaben los pueblos, oh Dios; Todos los pueblos te alaben. 6 La tierra dará su fruto; Nos bendecirá Dios, el Dios nuestro. 7 Bendíganos Dios, Y temánle todos los confines de la tierra.
Salmo 68
Dios se levanta en favor de su pueblo
1 Levántese Dios, sean esparcidos sus enemigos, Y huyan de su presencia los que le aborrecen. 2 Como es humo disipado, los disiparás; Como la cera se derrite delante del fuego, Así perecerán los impíos delante de Dios. 3 Mas los justos se alegrarán y se gozarán delante de Dios; Y se regocijarán con alegría. 4 Cantad a Dios, cantad salmos a su nombre; Ensalzad al que cabalga sobre los cielos. JAH es su nombre; alegraos delante de él. 5 Padre de huérfanos y defensor de viudas Es Dios en su morada santa. 6 Dios hace habitar en familia a los desamparados; Saca a los cautivos a prosperidad; Mas los rebeldes habitan en tierra seca. 7 Oh Dios, cuando saliste delante de tu pueblo, Cuando anduviste por el desierto, Selah 8 La tierra tembló; También los cielos destilaron a la presencia de Dios; Aquel Sinaí tembló delante de Dios, el Dios de Israel. 9 Abundante lluvia rociaste, oh Dios, a tu heredad; La tristemente exhausta, tú la confirmaste. 10 Los tuyos moraron en ella; Por tu bondad, oh Dios, preparaste para el pobre. 11 El Señor daba palabra; Grande era la compañía de las que anunciaban la buena nueva: 12 Reyes de ejércitos huyeron, huyeron, Y la que estaba en casa repartía los despojos. 13 Bien que os acostéis entre los tijerales, Seréis como alas de paloma cubiertas de plata, Y sus plumas con amarillo de oro. 14 Cuando esparció el Todopoderoso los reyes en ella, Fueron blancos como la nieve en Salmón. 15 Monte de Dios es el monte de Basán; Monte alto es el monte de Basán. 16 ¿Por qué codiciáis, oh montes altos, El monte que deseó Dios para su morada? Ciertamente el Señor habitará en él para siempre. 17 Los carros de Dios son veinte millares, millares de ángeles; El Señor entre ellos, como en el Sinaí, en el santuario. 18 Subiste a lo alto, cautivaste la cautividad, Tomaste dones para los hombres, Y también para los rebeldes, para que habite entre ellos el Señor Dios. 19 Bendito sea el Señor; cada día nos colma de beneficios El Dios de nuestra salvación. Selah 20 Dios nuestro es el Dios de salvaciones; Y de Dios el Señor es el librar de la muerte. 21 Ciertamente Dios herirá la cabeza de sus enemigos, La cabelluda coronilla del que camina en sus pecados. 22 El Señor dijo: De Basán haré volver; Haré volver de las profundidades del mar; 23 Porque tu pie se enrojecerá de sangre de tus enemigos, Y de ella la lengua de tus perros. 24 Vieron tus caminos, oh Dios; Los caminos de mi Dios, de mi Rey, en el santuario. 25 Los cantores iban delante, los tañedores detrás; En medio las virgenes con panderos. 26 Bendecid a Dios en las congregaciones; Al Señor, vosotros de la estirpe de Israel. 27 Allí estaba el joven Benjamín, el menor, con su príncipe, Los príncipes de Judá con su turba, Los príncipes de Zabulón, los príncipes de Neftalí. 28 Tu Dios ha mandado tu fuerza; Confirma, oh Dios, lo que has hecho para nosotros. 29 A causa de tu templo en Jerusalén Los reyes te ofrecerán dones. 30 Reprende a la fiera de las cañas, A la multitud de toros con los becerros de los pueblos, Hasta que todos se postren con piezas de plata; Dispersa a los pueblos que se complacen en la guerra. 31 Vendrán príncipes de Egipto; Etiopía apresurará sus manos a Dios. 32 Reinos de la tierra, cantad a Dios; Cantad salmos al Señor. Selah 33 Al que cabalga sobre los cielos de los cielos, que son de antigüedad; He aquí dará su voz, voz poderosa. 34 Atribuid poder a Dios; Sobre Israel es su majestad, y su poder está en los nubes. 35 Temible eres, oh Dios, desde tus santuarios; El Dios de Israel, él da fuerza y vigor a su pueblo. Bendito sea Dios.
Salmo 69
Lamentación y súplica de liberación
1 Sálvame, oh Dios, Porque las aguas han entrado hasta mi alma. 2 Estoy hundido en lodo cenagoso, donde no hay pie; He venido a abismos de aguas, y la corriente me ha anegado. 3 Cansado estoy de llamar; mi garganta se ha enronquecido; Han desfallecido mis ojos esperando a mi Dios. 4 Se han aumentado más que los cabellos de mi cabeza los que me aborrecen sin causa; Se han hecho poderosos mis enemigos, los que me destruyen sin por qué; ¿Y he de pagar lo que no robé? 5 Dios, tú sabes mi insensatez, Y mis pecados no te son ocultos. 6 No sean avergonzados por causa mía los que confían en ti, oh Señor, Señor de los ejércitos; No sean confundidos por mi causa los que te buscan, oh Dios de Israel. 7 Porque por amor de ti he sufrido afrenta; Confusión ha cubierto mi rostro. 8 Extraño he sido para mis hermanos, Y desconocido para los hijos de mi madre. 9 Porque el celo de tu casa me ha consumido; Y las afrentas de los que te afrentaban cayeron sobre mí. 10 Afligí con ayuno mi alma, Y esto me ha sido por afrenta. 11 Puse además cilicio por mi vestido, Y vine a serles por refrán. 12 Hablaban contra mí los que se sentaban a la puerta, Y se burlaban en las canciones los bebedores. 13 Pero yo oraba a ti, oh Señor, al tiempo aceptable; Oh Dios, por la abundancia de tu misericordia, Respóndeme por la verdad de tu salvación. 14 Sácame del lodo, y no sea anegado; Sea librado de los que me aborrecen, y de los abismos de aguas. 15 No me anegue la corriente de las aguas, Ni me trague el abismo, Ni el pozo cierre sobre mí su boca. 16 Respóndeme, oh Señor, porque benigna es tu misericordia; Mírame conforme a la multitud de tus piedades. 17 No escondas de tu siervo tu rostro, Porque estoy angustiado; apresúrate, respóndeme. 18 Acércate a mi alma, resuélvela; Redímeme a causa de mis enemigos. 19 Tú has conocido mi afrenta, mi confusión y mi vergüenza; Delante de ti están todos mis adversarios. 20 El oprobio ha quebrantado mi corazón, y estoy acongojado. Esperé quien se compadeciese de mi, y no hubo; Y consoladores, y ninguno hallé. 21 Me dieron además hiel por comida, Y en mi sed me dieron a beber vinagre. 22 Sea su mesa delante de ellos por lazo, Y para los que están en paz por tropiezo. 23 Sean oscurecidos sus ojos para que no vean, Y haz temblar sus lomos continuamente. 24 Derrama sobre ellos tu ira, Y el ardor de tu enojo los alcance. 25 Sea su palacio desolado; No haya morador en sus tiendas. 26 Porque persiguieron al que tú hirieron, Y cuentan del dolor de los que tú llagaste. 27 Pon maldad sobre su maldad, Y no entren en tu justicia. 28 Sean blanqueados del libro de los vivientes, Y no sean escritos con los justos. 29 Mas yo estoy afligido y dolorido; Tu salvación, oh Dios, me ponga en alto. 30 Alabare el nombre de Dios con cántico, Le ensalzaré con alabanza. 31 Y agradará esto al Señor más que toro, O buey que tiene cuernos y pezuñas. 32 Lo verán los humildes, y se gozarán; Buscad a Dios, y vivirá vuestro corazón. 33 Porque el Señor oye a los menesterosos, Y no menosprecia a sus prisioneros. 34 Alábenle los cielos y la tierra, Los mares, y todo lo que se mueve en ellos. 35 Porque Dios salvará a Sion, y edificará las ciudades de Judá; Y habitarán allí, y la poseerán. 36 Y la descendencia de sus siervos la heredarán; Y los que aman su nombre habitarán en ella.
Salmo 70
Oración pidiendo socorro urgente
1 Oh Dios, acude a librarme; Señor, apresúrate a socorrerme. 2 Sean avergonzados y confundidos los que buscan mi vida; Vuelvan atrás y se avergüencen los que mi mal desean. 3 Sean devueltos en pago de su afrenta Los que dicen: ¡Ea, ea! 4 Gocense y alégrense en ti todos los que te buscan, Y digan siempre los que aman tu salvación: Engrandecido sea Dios. 5 Mas estoy afligido y necesitado; Apresúrate a mí, oh Dios. Ayuda mía y mi libertador eres tú; Señor, no te tardes.