Todos los Salmos de la Biblia (1 al 150)

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Salmo 81
Sagradas Escrituras

Salmo 81

Amonestación a la obediencia

1 Cantad a Dios, fortaleza nuestra; Aclamad con júbilo al Dios de Jacob. 2 Entonad canc...

Salmo 82
Sagradas Escrituras

Salmo 82

Juicio contra los jueces injustos

1 Dios está en la reunión de los dioses; En medio de los dioses juzga. 2 ¿Hasta cuándo ...

Salmo 83
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Salmo 83

Oración contra la conspiración de los enemigos de Israel

1 Oh Dios, no guardes silencio; No calles, oh Dios, ni te detengas. 2 Porque he aquí qu...

Salmo 84
Sagradas Escrituras

Salmo 84

Anhelo por la casa de Dios

1 ¡Cuán amables son tus moradas, oh Señor de los ejércitos! 2 Anhela mi alma y aun desm...

Salmo 85
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Salmo 85

Oración pidiendo la misericordia y el favor de Dios para la nación

1 Favoreciste, oh Señor, a tu tierra; Hiciste volver los cautivos de Jacob. 2 Perdonast...

Salmo 86
Sagradas Escrituras

Salmo 86

Oración pidiendo ayuda en la aflicción

1 Inclina, oh Señor, tu oído, y respóndeme; Porque estoy afligido y menesteroso. 2 Guar...

Salmo 87
Sagradas Escrituras

Salmo 87

Sion, la ciudad de Dios

1 Su cimiento está en los montes santos. 2 El Señor ama las puertas de Sion Más que tod...

Salmo 88
Sagradas Escrituras

Salmo 88

Lamentación de un hombre muy afligido

1 Oh Señor, Dios de mi salvación, De día y de noche clamo delante de ti. 2 Llegue mi or...

Salmo 89
Sagradas Escrituras

Salmo 89

El pacto de Dios con David y las aflicciones del reino

1 Las misericordias del Señor cantaré para siempre; De generación en generación haré no...

Salmo 90
Sagradas Escrituras

Salmo 90

Oración de Moisés, varón de Dios

1 Señor, tú nos has sido refugio De generación en generación. 2 Antes que naciesen los ...

Salmo 81
Amonestación a la obediencia
1 Cantad a Dios, fortaleza nuestra; Aclamad con júbilo al Dios de Jacob. 2 Entonad canción, y tañed el pandero, El arpa alegre y el salterio. 3 Tocad la trompeta en la nueva luna, En el día señalado, en el día de nuestra fiesta solemne. 4 Porque estatuto es de Israel, Ordenanza del Dios de Jacob. 5 Lo constituyó por testimonio en José Cuando salió por la tierra de Egipto, Donde oí lenguaje que no entendía. 6 Aparté su hombro de debajo de la carga; Sus manos fueron libertadas de los cestos. 7 En la tribulación clamaste, y yo te libré; Te respondí en lo secreto del trueno; Te probé junto a las aguas de Meriba. Selah 8 Oye, pueblo mío, y te amonestaré; Israel, si oyeses a mí! 9 No haya en ti dios ajeno, Ni te encorves a dios extraño. 10 Yo soy el Señor tu Dios, Que te hice subir de la tierra de Egipto; Abre tu boca, y yo la llenaré. 11 Pero mi pueblo no oyó mi voz, Y e Israel no me quiso a mí. 12 Los dejé, por tanto, a la dureza de su corazón; Anduvieron en sus propios consejos. 13 ¡Oh, si me hubiera oído mi pueblo, Si en mis caminos hubiera andado Israel! 14 En un momento derribaría yo a sus enemigos, Y volvería mi mano contra sus adversarios. 15 Los que aborrecen al Señor habrían estado sujetos a él, Y el tiempo de ellos sería para siempre. 16 Lo sustentaría Dios con lo mejor del trigo, Y con miel de la peña te saciaría.
Salmo 82
Juicio contra los jueces injustos
1 Dios está en la reunión de los dioses; En medio de los dioses juzga. 2 ¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente, Y aceptaréis las personas de los impíos? Selah 3 Defended al pobre y al huérfano; Haced justicia al afligido y al menesteroso. 4 Librad al afligido y al necesitado; Líbralos de mano de los impíos. 5 No saben, no entienden, Andan en tinieblas; Tiemblan todos los cimientos de la tierra. 6 Yo dije: Vosotros sois dioses, Y todos vosotros hijos del Altísimo; 7 Pero como hombres moriréis, Y caeréis como cualquiera de los príncipes. 8 Levántate, oh Dios, juzga la tierra; Porque tú heredarás todas las naciones.
Salmo 83
Oración contra la conspiración de los enemigos de Israel
1 Oh Dios, no guardes silencio; No calles, oh Dios, ni te detengas. 2 Porque he aquí que braman tus enemigos, Y los que te aborrecen alzan cabeza. 3 Contra tu pueblo han tomado astuta y secreta resolución, Y han consultado contra tus protegidos. 4 Han dicho: Venid, y destrozémoslos para que no sean nación, Y no haya más memoria del nombre de Israel. 5 Porque se confabulan de corazón a una; Contra ti han hecho alianza Las tiendas de los edomitas y los ismaelitas, Moab y los agarenos; 7 Gebal, Amón y Amalec, Los filisteos con los moradores de Tiro. 8 También el asirio se ha juntado con ellos; Sirven de brazo a los hijos de Lot. Selah 9 Haz con ellos como con Madián, Como con Sísara, como con Jabín en el torrente Cisón; 10 Que perecieron en Endor, Fueron hechos estiércol para la tierra. 11 Pon a sus príncipes como a Oreb y a Zeeb; Como a Zeba y a Zalmuna a todos sus príncipes; Que han dicho: Heredemos para nosotros las moradas de Dios. 12 Dios mío, ponlos como torbellino; Como hojarasca delante del viento. 13 Como fuego que quema el monte, Como llama que abrasa los bosques, 14 Persíguelos así con tu tempestad, Y atérralos con tu tormenta. 15 Llena sus rostros de vergüenza, Para que busquen tu nombre, oh Señor. 16 Sean avergonzados y turbados para siempre; Séan deshonrados y perezcan. 17 Y conozcan que tu nombre es el Señor; Tú solo el Altísimo sobre toda la tierra.
Salmo 84
Anhelo por la casa de Dios
1 ¡Cuán amables son tus moradas, oh Señor de los ejércitos! 2 Anhela mi alma y aun desmaya anhelando los atrios del Señor; Mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo. 3 Aun el gorrión halla casa, Y la golondrina nido para sí, Donde ponga sus polluelos, Cerca de tus altares, oh Señor de los ejércitos, Rey mío y Dios mío. 4 Bienaventurados los que habitan en tu casa; Alabarán continuamente tu nombre. Selah 5 Bienaventurado el hombre cuya fuerza es en ti, En cuyo corazón están tus caminos. 6 Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente, Cuando la lluvia llena los estanques. 7 Irán de poder en poder; Verán a Dios en Sion. 8 Señor, Dios de los ejércitos, escucha mi oración; Escucha, oh Dios de Jacob. Selah 9 Mira, oh Dios, escudo nuestro, Y pon los ojos en el rostro de tu ungido. 10 Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos. Estaré antes en la puerta de la casa de mi Dios, Que habitar en las moradas de maldad. 11 Porque sol y escudo es el Señor Dios; Gracia y gloria dará el Señor; No quitará el bien a los que andan en integridad. 12 Oh Señor de los ejércitos, Bienaventurado el hombre que confía en ti.
Salmo 85
Oración pidiendo la misericordia y el favor de Dios para la nación
1 Favoreciste, oh Señor, a tu tierra; Hiciste volver los cautivos de Jacob. 2 Perdonaste la iniquidad de tu pueblo; Cubriste todos los pecados de ellos. Selah 3 Desististe de toda tu ira; Te apartaste del ardor de tu enojo. 4 Restáuranos, oh Dios de nuestra salvación, Y haz cesar tu ira contra nosotros. 5 ¿Estarás airado contra nosotros para siempre? ¿Extenderás tu ira de generación en generación? 6 ¿No volverás a darnos vida, Para que tu pueblo se alegre en ti? 7 Muéstranos, oh Señor, tu misericordia, Y danos tu salvación. 8 Escucharé lo que hablará el Señor Dios; Porque hablará paz a su pueblo y a sus santos, Para que no se vuelvan a la locura. 9 Ciertamente cercana está su salvación a los que le temen, Para que habite la gloria en nuestra tierra. 10 La misericordia y la verdad se encontraron; La justicia y la paz se besaron. 11 La verdad brotará de la tierra, Y la justicia mirará desde los cielos. 12 El Señor dará también el bien, Y nuestra tierra dará su fruto. 13 La justicia irá delante de sus caminos, Y pondrá sus pasos por camino.
Salmo 86
Oración pidiendo ayuda en la aflicción
1 Inclina, oh Señor, tu oído, y respóndeme; Porque estoy afligido y menesteroso. 2 Guarda mi alma, porque soy piadoso; Salva tú, oh Dios mío, a tu siervo que en ti confía. 3 Ten misericordia de mí, oh Señor; Porque a ti clamo todo el día. 4 Alegra el alma de tu siervo, Porque a ti, oh Señor, levanto mi alma. 5 Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, Y grande en misericordia para con todos los que te invocan. 6 Escucha, oh Señor, mi oración, Y atiende a la voz de mis ruegos. 7 En el día de mi angustia te clamaré, Porque tú me respondes. 8 Oh Señor, ninguno hay como tú entre los dioses, Ni obras que igualen tus obras. 9 Todas las naciones que hiciste vendrán y adorarán delante de ti, oh Señor, Y glorificarán tu nombre. 10 Porque tú eres grande, y hacedor de maravillas; Tú solo eres Dios. 11 Enséñame, oh Señor, tu camino; caminaré en tu verdad; Verifica mi corazón para que tema tu nombre. 12 Te alabaré, oh Señor Dios mío, con todo mi corazón, Y glorificaré tu nombre para siempre. 13 Porque tu misericordia es grande conmigo, Y has librado mi alma de las profundidades del Seol. 14 Oh Dios, los soberbios se levantaron contra mí, Y una congregación de violentos buscó mi vida, Y no te pusieron delante de sí. 15 Mas tú, Señor, Dios misericordioso y clemente, Largo de paciencia, y grande en misericordia y verdad. 16 Mírame, y ten misericordia de mí; Da tu poder a tu siervo, Y salva al hijo de tu sierva. 17 Haz conmigo señal para bien, Y véanla los que me aborrecen, y sean avergonzados; Porque tú, oh Señor, me ayudaste y me consolaste.
Salmo 87
Sion, la ciudad de Dios
1 Su cimiento está en los montes santos. 2 El Señor ama las puertas de Sion Más que todas las moradas de Jacob. 3 Cosas gloriosas se han dicho de ti, Oh ciudad de Dios. Selah 4 Yo me acordaré de Rahab y de Babilonia entre los que me conocen; He aquí filistea y Tiro, y Etiopía; Este nació allá. 5 Y de Sion se dirá: Este y aquel nacieron en ella; Y el Altísimo mismo la establecerá. 6 El Señor contará al registrar los pueblos: Este nació allá. Selah 7 Y cantores y tañedores en ella dirán: Todas mis fuentes están en ti.
Salmo 88
Lamentación de un hombre muy afligido
1 Oh Señor, Dios de mi salvación, De día y de noche clamo delante de ti. 2 Llegue mi oración a tu presencia; Inclina tu oído a mi clamor. 3 Porque mi alma está hastiada de males, Y mi vida cercana al Seol. 4 Soy contado entre los que descienden al sepulcro; Soy como hombre sin fuerza, 5 Abandonado entre los muertos, Como los pasados a espada que yacen en el sepulcro, De los cuales no te acuerdas más, Y que fueron cortados de tu mano. 6 Me has puesto en el anecdotario profundo, En tinieblas, en los abismos. 7 Sobre mí pesa tu enojo, Y me has afligido con todas tus ondas. Selah 8 Has alejado de mí a mis conocidos; Me has puesto por abominación a ellos; Estoy encerrado, y no puedo salir. 9 Mis ojos languidecen de aflicción; Te he llamado, oh Señor, todo el día; He extendido a ti mis manos. 10 ¿Harás tú maravillas por los muertos? ¿Se levantarán los muertos para alabarte? Selah 11 ¿Será proclamada en el sepulcro tu misericordia, O tu verdad en la perdición? 12 ¿Serán reconocidas en las tinieblas tus maravillas, O tu justicia en la tierra del olvido? 13 Mas yo he clamado a ti, oh Señor, Y de mañana mi oración se adelantará a ti. 14 ¿Por qué, oh Señor, desamas mi alma? ¿Por qué escondes de mí tu rostro? 15 Yo estoy afligido y menesteroso desde la juventud; Llevando tus terrores, he estado turbado. 16 Sobre mí han pasado tus iras; Tus espantos me han cortado. 17 Me han rodeado como aguas todo el día; A una me han cercado. 18 Has alejado de mí al amigo y al compañero, Y a mis conocidos los has puesto en tinieblas.
Salmo 89
El pacto de Dios con David y las aflicciones del reino
1 Las misericordias del Señor cantaré para siempre; De generación en generación haré notoria tu verdad con mi boca. 2 Porque dije: Para siempre será edificada la misericordia; En los cielos mismos establecerás tu verdad. 3 Hice pacto con mi escogido; Juré a David mi siervo: 4 Para siempre estableceré tu descendencia, Y edificaré tu trono por generación y generación. Selah 5 Celebrarán los cielos tus maravillas, oh Señor, Tu verdad también en la congregación de los santos. 6 Porque ¿quién en los cielos se igualará al Señor? ¿Quién será semejante al Señor entre los hijos de los potentados? 7 Dios temible en la gran congregación de los santos, Y formidable sobre todos cuantos están alrededor de él. 8 Oh Señor, Dios de los ejércitos, ¿quién como tú? Poderoso eres, oh Señor, y tu fidelidad te rodea. 9 Tú te enseñoreas de la soberbia del mar; Cuando se levantan sus ondas, tú las sosiegas. 10 Tú quebrantaste a Rahab como a un herido de muerte; Con tu brazo fuerte esparciste a tus enemigos. 11 Tuyo son los cielos, tuya también la tierra; El mundo y su plenitud, tú los fundaste. 12 El norte y el sur, tú los creaste; Tabor y Hermon cantarán en tu nombre. 13 Tuyo es el brazo con poder; Fuerte es tu mano, alta tu diestra. 14 Justicia y juicio son el cimiento de tu trono; Misericordia y verdad van delante de tu rostro. 15 Bienaventurado el pueblo que sabe aclamarte; Andarán, oh Señor, a la luz de tu rostro. 16 En tu nombre se alegrarán todo el día, Y en tu justicia serán exaltados. 17 Porque tú eres la gloria de su fuerza, Y por tu favor exaltarás nuestro poder. 18 Porque el Señor es nuestro escudo, Y nuestro rey el Santo de Israel. 19 Entonces hablaste en visión a tu santo, Y dijiste: He puesto el socorro sobre uno que es poderoso; He exaltado a un escogido de mi pueblo. 20 Hallé a David mi siervo; Lo ungí con mi aceite santo. 21 Mi mano estará firme con él, Y mi brazo lo fortalecerá. 22 No lo sorprenderá el enemigo, Ni el hijo de iniquidad lo oprimirá; 23 Sino que quebrantare delante de él a sus enemigos, Y herirá a los que le aborrecen. 24 Mi verdad y mi misericordia serán con él, Y en mi nombre será exaltado su poder. 25 Pondré asimismo su mano en el mar, Y en los ríos su diestra. 26 Él me clamará: Mi padre eres tú, Mi Dios, y la roca de mi salvación. 27 Yo también le pondré por primogénito, El más alto de los reyes de la tierra. 28 Para siempre le conservaré mi misericordia, Y mi pacto será firme con él. 29 Pondré su descendencia para siempre, Y su trono como los días de los cielos. 30 Si dejaren sus hijos mi ley, Y no anduvieren en mis juicios, 31 Si profanaren mis estatutos, Y no guardaren mis mandamientos, 32 Entonces visitaré con vara su rebelión, Y con azotes su iniquidad. 33 Mas no quitaré de él mi misericordia, Ni desmentiré mi fidelidad. 34 No invalidaré mi pacto, Ni cambiaré lo que ha salido de mis labios. 35 Una vez he jurado por mi santidad, Y no mentiré a David: 36 Su descendencia será para siempre, Y su trono como el sol delante de mí. 37 Como la luna será firme para siempre, Y como un testigo fiel en el cielo. Selah 38 Mas tú desechaste y menospreciaste a tu ungido; Te has airado con él. 39 Has disipado el pacto de tu siervo; Has profanado su corona hasta la tierra. 40 Aportaste todos sus vallados; Has destruido sus fortalezas. 41 Lo saquean todos los que pasan por el camino; Es oprobio a sus vecinos. 42 Has exaltado la diestra de sus enemigos; Has alegrado a todos sus adversarios. 43 Embotaste asimismo el filo de su espada, Y no lo levantaste en la batalla. 44 Hiciste cesar su esplendor, Y echaste su trono por tierra. 45 Has acortado los días de su juventud; Le has cubierto de afrenta. Selah 46 ¿Hasta cuándo, oh Señor? ¿Te esconderás para siempre? ¿Encenderá tu ira como el fuego? 47 Acuérdate de cuán corto es mi tiempo; ¿Por qué habrás creado en vano a todos los hijos de los hombres? 48 ¿Qué hombre vivirá y no verá la muerte? ¿Librará su vida del poder del Seol? Selah 49 ¿Dónde están tus antiguas misericordias, oh Señor, Que juraste a David por tu verdad? 50 Acuérdate, oh Señor, del oprobio de tus siervos; Que llevo en mi seno el oprobio de muchos pueblos, 51 Con el cual tus enemigos han afrentado, oh Señor, Con el cual han afrentado los pasos de tu ungido. 52 Bendito sea el Señor para siempre. Amén y Amén.
Salmo 90
Oración de Moisés, varón de Dios
1 Señor, tú nos has sido refugio De generación en generación. 2 Antes que naciesen los montes Y formases la tierra y el mundo, Desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios. 3 Vuelves al hombre hasta el quebrantamiento, Y dices: Convertíos, hijos de los hombres. 4 Porque mil años delante de tus ojos Son como el día de ayer, que pasó, Y como una de las vigilias de la noche. 5 Los arrebatas como con torrente de aguas; son como sueño, Como la hierba que crece en la mañana: 6 En la mañana florece y crece; A la tarde es cortada, y se seca. 7 Porque con tu furor somos consumidos, Y con tu ira somos turbados. 8 Pusiste nuestras maldades delante de ti, Nuestros vicios a la luz de tu rostro. 9 Porque todos nuestros días declinan a causa de tu ira; Acabamos nuestros años como un pensamiento. 10 Los días de nuestra edad son setenta años; Y si en los más robustos son ochenta años, Con todo, su fortaleza es molestia y trabajo, Porque es cortado pronto, y volamos. 11 ¿Quién conoce el poder de tu ira, Y tu indignación según que debes ser temido? 12 Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, Que traigamos al corazón sabiduría. 13 Vuélvete, oh Señor; ¿hasta cuándo? Y aplácate para con tus siervos. 14 Sácianos de mañana de tu misericordia, Y cantaremos y nos alegraremos todos nuestros días. 15 Alégranos conforme a los días que nos afligiste, Y los años en que hemos visto el mal. 16 Aparezca en tus siervos tu obra, Y tu gloria sobre sus hijos. 17 Sea la luz del Señor nuestro Dios sobre nosotros, Y la obra de nuestras manos confirma sobre nosotros; Sí, la obra de nuestras manos confirma.